domingo, 5 de octubre de 2014

Disputa entre Rousseff y Silva polariza campaña electoral en Brasil

(PL).-  Un incremento de la disputa política entre la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y la candidata de los socialistas del PSB, Marina Silva, polariza hoy el escenario electoral, cuando restan 33 días para los comicios.
Empatadas con el 34 por ciento en la intención del voto, según la más reciente encuesta, ambas pretendientes activaron esta semana su maquinaria con miras a ganar adeptos e intentar desacreditar las propuestas de su oponente respectiva.
dilma-marinaLa mandataria del país, quien busca su reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), eligió el programa de Gobierno de su adversaria para mostrar sus flaquezas e incoherencias, así como los peligros que representa su ejecución.
Estoy preocupada con la plataforma de la pretendiente socialista, porque acabará con la política y la agricultura, subrayó la víspera al calificar de grave error querer restar poder el Banco de Desarrollo Económico y Social, la principal entidad estatal de fomento del país.
Durante un recorrido por Sao Bernardo, la zona industrial de Sao Paulo, la jefa de Estado alertó sobre las intenciones de Silva de ofrecer plena autonomía al Banco Central, lo cual significaría reducir la actividad y el poder financiero de las entidades monetarias públicas.

Esta propuesta provocará problemas en la financiación del sector industrial, de otras esferas productivas y hasta generará desempleo, aseveró en compañía del expresidenteLuiz Inacio Lula da Silva.
Rousseff dijo que un Gobierno encabezado por la aspirante presidencial del PSB “sería políticamente frágil” y fracasaría como ocurrió con Fernando Collor de Melo y Janio Quadros.
De llegar a la presidencia, ella, exsenadora y exministra de Medio Ambiente, no tendría apoyo político y sufriría el mismo destino que Quadros, destituido por un golpe de Estado en 1961, o como Collor de Mello, quien renunció en 1992 en medio de un escándalo de corrupción, indicó Rousseff en su última publicidad televisiva.
El espacio propagandístico constituyó una clara crítica a la exminista por su defensa a gobernar Brasil sin el respaldo de partidos políticos.
El PSB, la agrupación que la nominó como candidata, cuenta con 33 legisladores en la Cámara de Diputados y ella necesitará 129 para aprobar cualquier proyecto de ley, subrayó al interpelar cómo va a conseguir apoyo sin hacer acuerdos.
Estas críticas fueron asimismo rechazadas por la adversaria socialista, quien reiteró que pretende gobernar para el pueblo y no para las agrupaciones, así como recalcó que formará un ejecutivo con las mejores figuras de las organizaciones políticas.
Las disputas y ataques entre estas dos candidatas acaparan asimismo la atención de periódicos y canales de televisión, que comienzan reducir el espacio noticioso para otros nueve aspirantes de la jefatura del Estado.

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