martes, 17 de junio de 2014

UNA REVOLUCION NO CEDE POR DEBILIDAD, NO NEGOCIA POR CONVENIENCIA DEL ENEMIGO, NI AMENAZA POR AMENAZAR

Javier Del Valle Monagas Maita
      Revolución no es dar, dar y dar. Sin exigir haga, haga y haga también por si mismo y por lo demás. Una revolución no alimenta solo lo material o la droga religiosa adormecedora y opresora. Una revolución siembra conciencia y despierta en el pueblo el deseo aprender en la práctica ayudada por la teoría de aportar y no tanto el de recibir gratuitamente. Una revolución educa apenas tenga la oportunidad de hacerlo. Una revolución evita los malos entendidos y las maniobras que puedan confundir al pueblo. No es tanto por justicia social (que es valida), es asunto de justicia moral, ética y de vida. Cuando hay dignidad no se quiere recibir dadivas, solo se requieren oportunidades de hacer y aportar y no recibir de gratis. Y lo más importante: No se alimenta al enemigo ni se le da la oportunidad de fortalecerse para que tenga más poder para que nos combata. Es al contrario. Hay que debilitarlo y combatirlo por todos los mecanismos posibles y con todos nuestros recursos contra ellos. Lo otro viene de la propia autocritica, que es honesta responsable y dirigida a la rectificación, no a la destrucción de un proceso que nació como única alternativa valida al desastre capitalista y neo liberal excluyente, que mataba al pueblo desde todos los puntos de vista en que se puede matar a un colectivo. No es cierto eso que dicen por allí que necesitamos una oposición seria y responsable. Sabemos que eso es imposible cuando quienes se oponen no actúan por medios ni métodos propios. Que solo pretenden migajas del verdadero beneficiario del caos de la revolución y que es el que desarrolla las estrategias y paga a los mandaderos serviles (Sion- USA)

     Si en un primer paso para que una revolución logre el acceso al poder político de una nación debe sortear todas las trabas y mañas que le pone el enemigo, incluso la violencia y el crimen en sus diversas presentaciones. Es lógico que cuando alcance ese poder debe blindarse contra las arremetidas del adversario. Es asunto de supervivencia y de garantía de los derechos de las mayorías.
     Es cierto que una revolución socialista, rumbo al comunismo debe estar revestida de humanismo y solidaridad. Pero debe demostrar firmeza, y consecuencia entre palabra y acción. Debe actuar con amor y con reciedumbre según las circunstancias. No se le puede responder con amor a quien asesina y destruye deliberadamente y  se comporta con la expresa intención de hacer daño. Pero tampoco se puede tratar o responder con la represión al pueblo que reclama con justicia una mejora o ratificación de algo que va mal. En este último caso, al contrario se debe estimular la participación y el derecho al legítimo reclamo de manera pacifica y honesta. Noten la diferencia de este planteamiento con el de las ilegitimas y manoseadas malas intenciones de unos pocos muchachos hijos de la burguesía mayoritariamente, que disfrazados de estudiantes y que son inducidos por universidades privadas u oficiales con conducta  de privatizadas, empresarios maulas y capitales provenientes de gobiernos y empresas extranjeras.  Para servir de escudo a unos asesinos terroristas mercenarios traídos desde otras naciones. Que en nombre de la justicia asesinan al pueblo. En nombre de la libertad  oprimen a vecinos, los aíslan y los aterrorizan, que chantajean y asesinan a funcionarios del orden publico en nombre de la paz y por los derechos humanos.
      Una revolución evalúa sus fortalezas y debilidades. Las primeras las potencia, procura incrementarlas permanentemente mediante el juego de la política internacional y nacional diaria, la dinámica, la dialéctica ideológica y material, la captación de colaboradores serios y honestos que conocen y reconocen su seriedad y responsabilidad para re potenciar de esa misma forma sus posibles debilidades. Apoya los justos movimientos y reclamos de los pueblos del mundo
      Las revoluciones no ruegan ni claman reconocimiento, se auto reconocen y reflejan su capacidad y fortaleza para ser respetadas. Pero también exponen sus solidaridad, hermandad y capacidad de ayuda a quienes puedan necesitarla sin pedir nada a cambio. En este sentido nuestra revolución Bolivariana socialista y rumbo al comunismo ha  dado contundentes nuestras de ese espíritu de solidaridad internacional, y nuestro gran líder inspirador Hugo Chávez, es reconocido en todo el mundo como el presidente mas noble justo y decidido que se conoce en la historia contemporánea mundial (Sus hechos y acciones hablan por si solos).
     Una revolución está obligada a velar por su permanencia en el tiempo y el espacio. Para eso se debe fortalecer mediante el incremento de sus capacidades defensivas y disuasorias. Eso solo es posible mediante la participación activa del pueblo del cual es procedente y al cual se debe. Está muy repetido que Venezuela es un manjar apetecido por sus posesiones de riquezas, de energía y su posición geo estratégica, pero eso es verdad. Ya conocemos la historia y las actuaciones de quienes pretenden someter nuevamente a este país a colonialismo. Conocemos sus métodos, sus masacres, sus hipócritas mentiras y sus malvados crímenes. No podemos ser incautos y decir “eso no nos pasará” la única manera de que eso no nos pase es con un pueblo en armas. No hay otra forma de evitarlo. Ni los países o pueblos vecinos nos ayudaran en una guerra contra el monstruo invasor. Ellos nos podrían ayudar limitadamente. Está bien, pero la batalla, el combate, la sangre y el honor es nuestra responsabilidad primordial. Si somos fuertes no se atreverán contra nosotros, pero si nos delatamos débiles, no dudaran en dar el zarpazo. Ya ese enemigo ni siquiera se cuida de apariencias. Simplemente escoge una mentira como justificación y actúa en consecuencia. Ejemplos lo pone el lector, hay muchos. Insisto, se debe llamar a todo el pueblo revolucionario al adiestramiento del manejo de las armas, al manejo y uso de tácticas de guerra asimétrica, a organizarse en sus comunidades de forma militar, con mandos y rangos, al margen de partidos políticos. Regidos por el ejército y organizados bajo sus parámetros para la sociedad civil en caso de conflagración ¿Que no haga falta en un futuro jamás poner en práctica esas técnicas y estrategias? Mejor,  pero conociendo al enemigo, sus carencias, sus apetencias y sus actos criminales, creo mejor estar preparados  y no ser sorprendidos. Incluso deberíamos apertrecharnos de armas lo suficientemente poderosas y de alcance que pueda llegar a los centros desde donde sea posible salgan los ataques en nuestra contra. 4ta flota por ejemplo. No por ser una nación medianamente pequeña, debemos ser desprevenidos e inermes.
     Mis notas no son  para atacar al proceso y al liderazgo que nos conduce hoy. Solo me permito reflexionar sobre el panorama obvio que se palpa y se dibuja en el horizonte cercano. Si somos fuertes y lo reflejamos, esos vapores de maldad habrán de disiparse, pero si demostramos debilidad de decisiones. Seremos devorados y lo que se pretendía evitar, solo se precipitará (Recordemos al Chile del querido Allende)
(*)Abogado Con Patria
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