“Soy de natural tranquilo, y se lo debo a mi padre. Puedo entrar en el Maracaná cuando la tensión es máxima y marcar diferencias. Estoy seguro de que voy a seguir creciendo y progresando gracias a esta calma, y conseguir otros goles igual de importantes”. Unos minutos después de convertirse en el anotador más joven de Bélgica en un Mundial, contra Rusia (1-0), Divock Origi hablaba del gol de su vida con una serenidad desconcertante. Casi insolente para Aleksei Kozlov y sus jóvenes compañeros, que jugaban un partido crucial para ellos. Las víctimas tenían la mirada perdida, y se marcharon pegados a las paredes para evitar las cámaras y los bolígrafos de la prensa.

Contra Argelia, Marouane Fellaini y Dries Mertens fueron los ases que se sacó de la manga Marc Wilmots, al ver puerta poco después de entrar en juego. Y ahora este delantero de 19 años, que estaba convencido de tener que seguir el Mundial por televisión, ha completado el trío. Al no poder contar con Christian Benteke, el estratega belga apostó por el atacante del Lille, que de momento tan solo ha disputado una temporada de liga completa. El técnico sin duda era consciente de que su nuevo pupilo había anotado un gol en su primer partido con los colores del club francés.
Los belgas deben su triunfo en el templo del fútbol brasileño a la misma fórmula aplicada ante Argelia. ¿Y en qué consiste? En una combinación de jugadores de talento al servicio del colectivo y un indispensable aliño físico y psicológico, para poder saborear la victoria. Sin embargo, todos estos ingredientes no bastarían para formar un conjunto coherente sin un modelo táctico, sólido y pensado por un ensamblador. Y ahí es donde Wilmots ha mostrado de nuevo su tacto. Origi no puede evitar la sonrisa al hablar del entrenador que ha confiado en él. “Hemos demostrado una gran fortaleza colectiva y psicológica en un partido difícil, y se ha visto, sobre todo, hasta qué punto estamos en buenas manos”.
Es lo que opina también Daniel Van Buyten, quien se felicita por la actitud exhibida por estos comodines de lujo, por muy jóvenes que sean. “Se nota la frustración de los futbolistas que no entran en el once inicial, pero en un torneo así el banco de reservas es una de las claves del éxito. Es una satisfacción enorme ver a un joven como Divock traducirla en una buena actuación”. 

Rusia estaba obligada a ganar, y Bélgica lo sabía. “No les quedaba más remedio que asumir riesgos al final. Y nosotros teníamos que conservar la organización, sobre todo, con solidez atrás”, añade Big Dan, a sus 36 años el futbolista más veterano del grupo belga, avalado por la experiencia acumulada en Corea/Japón 2002.

“Infundir miedo”
Curiosamente, el guion de su segundo compromiso en Brasil 2014 fue muy similar al del primer encuentro. Los Diablos Rojos volvieron a librar un combate con las mismas armas que su adversario, al menos en apariencia. Hasta que el rival se cansó lo suficiente como para asestarle los golpes decisivos. 

Kevin De Bruyne confirma esa estrategia. “Esperamos con paciencia mientras los rusos iban agotando poco a poco sus recursos físicos, hasta que pudimos inclinar la balanza”. Los belgas podían afrontar este duelo con una dosis de confianza adicional, gracias a la ventaja obtenida tras la victoria inicial sobre los Fennecs

Aun así, Van Buyten y compañía tampoco se hubieran quejado de sumar un punto. “Un 0-0 nos habría venido bien, pero esperábamos poder hacer daño con nuestra frescura física al final. Confiábamos en nuestros delanteros, y sencillamente ocurrió, una vez más”.

Eden Hazard, autor del pase decisivo, no duda de que el equipo es capaz de seguir yendo a más dentro de la cancha. “Cuando tuvimos la posesión del balón vacilamos. Todavía podemos hacerlo mucho mejor si trabajamos este aspecto”. Los Diablos Rojos han hecho todo lo posible por auparse al liderato, con seis puntos. 

Ahora, el centrocampista del Chelsea quiere infundir miedo a sus oponentes. “Queremos que estas victorias tengan continuidad. Cada vez, damos más miedo. Es lo ideal para que los adversarios que encontremos jueguen contra nosotros con los mayores recelos posibles”.