lunes, 14 de abril de 2014

POR COLOMBIA VINO UNA CARGA DE MUERTE MASIVA

Javier Del Valle Monagas Maita
 
      No se trata de decir que en Venezuela no existía violencia política antes de las acciones terroristas a partir del 12 de febrero del año 2014, que dieron inicio a un plan criminal y sanguinario cocinado en el sub imperio yanqui (colonia del sionismo capitalista) cuyas trazas son copia de lo aplicado el Libia, Siria y Ucrania. 
      Lo cierto es que las motosierras, las talas indiscriminadas de arboles. La tortura y asesinatos de animales callejeros. Las barreras de basuras, escombros y otros desechos sólidos, obstruyendo vías de circulación e incendiadas. Los francos tiradores apostados en sitios estratégicos para asesinar a mansalva a ciudadanos inocentes, efectivos policiales y de la Guardia Nacional.  No existían en Venezuela. Indicando que de las acciones populares que restauraron al gobierno legitimo después del golpe de estado aquel 13 de Abril del 2002, tuvieron sus lecturas en los servicios de inteligencia del sub imperio yanqui.  De tal forma se fraguó una pantomima de desmovilización paramilitar en Colombia, para después infiltrarlos en Venezuela. Para las acciones futuras, hoy en plena ejecución y,  que han tenido el costo en vidas ya conocidos. Así como los cuantiosos daños patrimoniales y económicos de la nación.
        Claro es, que no solo es el narco paramilitarismo el que actúa. Éste, es solo para la dirección y la aplicación de las tácticas de guerrillas urbanas aprendidas en Colombia bajo la protección de los gobierno de las elites de ese país, incluyendo al actual zorro criminal Juan Manuel Santos.  Pupilo muy aventajado del asesino mayor Álvaro Uribe Vélez. El artífice de la aplicación del descuartizamiento de personas vivas con motosierras y de los cementerios clandestinos tipo “la Macarena”, con el que se siembra a Colombia, con cadáveres de pueblo, dirigentes sindicales, estudiantes, indígenas, campesinos y obreros y mineros.  Allí actúan también mercenarios venezolanos, entrenados en México. En la misma Colombia. En sitios clandestinos y en los barrios de las ciudades aquí en Venezuela, bajo la tutela de esos supuestos desmovilizados y reinsertados en Colombia.  Ese plan se diseño y aplicó luego de la caída del gobierno fugaz de Carmona Estanga. Un dictador impuesto por las mafias dominantes del gobierno del sub imperio yanqui al servicio del sionismo capitalista.
     Una cosa es clara.  La intención es sembrar definitivamente en Venezuela  a ese mercenarismo paraco - militar y a partir de allí, ir minando al Estado y sus instituciones, hasta desgastarlo, dividirlo y formar pequeños cotos de poder criminal regionales, al estilo Colombia. De esa forma es imposible adelantar un proyecto de país socialista.
     Aun estamos a tiempo de parar esa maligna nube. Para ello hay que escudriñar barrios, urbanizaciones, negocios extraños, clubes de diversión y de consumo de aguardiente, donde pernocte gente extraña al entorno. Incluso esos asesinos recurren para su diversión y esparcimiento a clubes familiares.  En realidad no son difíciles de identificar, aunque en algunos casos se trasladan de sus ciudades o centros de operación a otras ciudades para despistar. Pero siempre son detectables. Es aquí donde la inteligencia social y la fácil accesibilidad a los órganos de inteligencia para hacer las denuncias y alertas se hace de urgente aplicación. También es importante verificar el tren de vida de funcionarios públicos de toda índole.  Sus ingresos legales deben corresponder con lo que posen materialmente. A menos que se ganen la lotería o, demuestren otros ingresos legítimos.  Esto que digo no es banalidad ni frivolidad.  Si se logra instaurar el narco paramilitarismo terrorista en Venezuela definitivamente, mas nunca recobraremos la tranquilidad, estabilidad, democracia y salud social.
       Estoy seguro que en este plan de destrucción y desmoralización del país,  están implicados muchos del sector empresarial, como La cúpula de Fedecamaras (No todos) Pero hay evidencias inocultables de que el grupo polar, el grupo Cisneros, el grupo de Televen, Maicena Americana.  Grupos periodísticos  capitalistas como El Nacional, Universal, El Impulso, Correo del Caroní, instituciones inmorales como  la Conferencia Episcopal Venezolana, con pocas excepciones como Mario Moronta y otros sacerdotes de la honrosa corriente de la “teología de la liberación”. En definitiva. Ya todas esas narco-terrorista alimañas se les vio en Miraflores y en la televisión comercial venezolana celebrando el golpe de estado y las muertes de venezolanos inocentes, aupados por el sub imperio yanqui, el 11, 12 de abril del 2002 e implicados en el golpe petrolero del 2003.
     Debo decir con pesar y tristeza, que parte de lo que hoy pasa. Es culpa del camarada presidente Chávez, y a las instituciones encargadas de la aplicación de justicia del país; al ser tan condescendiente y perdonar tan horrendos crímenes a esas lacras elitistas asesinas y sanguinarias. De haber funcionado la justicia en su momento, ya esas agresiones habrían mermado y sus protagonistas, en resguardo, no tuvieran la osadía y el poder del que disponen hoy.  Noten que ya no guardan apariencias. Atacan por igual a niños, mujeres, jóvenes, ancianos, animales, arboles, edificaciones ministeriales, de salud, de alimentación, mercados públicos, universidades públicas, centros infantiles públicos, liceos públicos, escuelas públicas.  Pero no atacan a los depósitos, transporte y centros de acopio de la Polar o del grupo Cisneros, ni las televisoras comerciales privadas ni sus empresas relacionadas con sus capitales. Es decir es una guerra criminal frontal contra el pueblo y sus centros de salud, educación y alimentación: imponen una guerra de clases, que pretenden disfrazar de guerra civil para lograr sus propósitos de retornar al poder político…
(*)Abogado Con Patria

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