sábado, 1 de febrero de 2014

La abstracción comunal

JM. Rodríguez


La abstracción no es algo malo, nos permite desvestir de sus características a la cosa imaginada, para llegarle a su esencia fundamental. Es una forma de eludir las circunstancias concretas para ir a la conciencia, es decir, al pensamiento.

Discúlpenme esta petulante introducción, no conseguí otra manera de entrarle a este rollo en el que se ha convertido el poder comunal llevado por aquellos que se afanan, sin querer o queriendo, en hablar en abstracto de él, desvinculándolo de sus realidades objetivas.


Me voy a atrever, pisando callos, a sintetizar las tres tendencias que observo en esa manía de abstraer a las comunas de la realidad compleja en la que ellas deben constituirse: la gubernativa, que las asume como organizaciones barriales que le dan visado socialista al proceso; la ortodoxa que tiene como ideal la sovietización de la sociedad; y la hippie que alucina con la liberación de ataduras.

Las tres rehúyen las formulaciones concretas, creo que las consideran imprudentes. Y de hecho lo son si tomamos en cuenta la manera como (con mala leche, como dicen los españoles) dibujo a cada una de ellas: la gubernativa imaginando que el socialismo son ellos, la ortodoxia fatalmente atada a un fracasado pasado, y el hipismo que no logra superar la nostalgia de las fresas de la amargura.

Frente a estos extravíos hay un bando, tan pragmático como de derecha, que señala escandalizado que con el poder comunal, velado o no, lo que se quiere es destruir las instituciones de la democracia burguesa. Y tienen razón, he ahí una contundente concreción.

Existen otros pragmáticos (aunque no me guste esa postura), pero, de izquierda radical, que creemos que el poder comunal sólo es poder si  tiene el control, como colectivo organizado, de un territorio y de los medios de producción que allí existan. Y como no somos tribus recorriendo las praderas sino ciudadanos que tenemos en la ciudad nuestra vida y futuro, aspiramos a que ese poder gobierne en ellas y en las tierras productivas que las rodean.

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