lunes, 6 de enero de 2014

DESAFÍO MORTAL, REAL Y ACELERADO

Darío Botero Pérez


“Las condiciones para la revolución comienzan a darse
cuando la gente de abajo ya no está dispuesta
a seguir sufriendo las condiciones de penuria que tienen,
y, cuando la gente de arriba empieza a
no poder seguir ejerciendo su dominio…”
Lenin
Citado en:
“CRONICA DE UNA NOCHE DE REVOLUCION



Evidentemente, para los fundamentalistas sionistas, el despojo total de los palestinos, con su consecuente exterminio, corresponden al estilo de los que les impusieron a las tribus y ciudades antiguas de lo que Moisés, replicando a Abraham y sus descendientes directos (distintos al del vástago Ismael, que es su verdadero primogénito), denominó la “tierra prometida”. 

Incidentalmente, tanto Abraham, que desconoció los derechos de su primogénito Ismael, habido con la esclava Agar por sugerencia de la entonces estéril Sara; como Rebeca, la mujer de Isaac, que despreció al primogénito Esaú y engañó a Isaac para que le diese sus bendiciones al impostor Jacob, más conocido como Israel; incurren clara y deliberadamente en la violación de sus propias leyes referentes a los derechos del hijo mayor establecidas en el Deuteronomio capítulo 21, versículos 15-17.  En tal condición se puede afirmar que los actuales sionistas son unos impostores que habrán de rendirles cuentas a los herederos de Esaú, o, mejor, a los de Ismael.  Este es el tiempo que ya llegó…


La estrategia de arrasamiento de los desgraciados habitantes de las tierras anheladas por los sionistas se identifica claramente con el destino de Jericó, la primera víctima de estos genocidas iluminados e irreductibles que insisten en cumplir sus sueños aplicándoles la misma receta a los palestinos sobrevivientes… y a los demás pueblos que consideren que les pertenecen, o cuyas riquezas les atraigan.

Los potentados Rothschild son los verdaderos aunque ocultos responsables de tantas tropelías, que incluyen el agro negocio tan promovido por David Rothschild como una solución impecable que habría de permitirle posar de filántropo y benefactor de los pueblos atrasados, ocultando su condición de heredero de los más peligrosos enemigos de la Vida. 

Dada la desmesura de su casta privilegiada, con su despojo de las mayorías, aprovechando su hegemonía financiera y promoviendo sus iniciativas mineras, agroindustriales y similares maravillas, que les han permitido subordinar a los gobernantes de todos los países, ahora los sionistas se consideran herederos del Mundo entero…, de modo que no sólo son los palestinos los amenazados por tales genocidas.

Tamaño abuso absolutamente arbitrario empezó cuando estaban recién salidos del desierto y Moisés les señaló con el dedo cuáles eran las tierras que Yahvé les había dado, a pesar de estar ocupadas por muchos semitas desde que culminó el diluvio universal.

Desde el s. XX han avanzado significativamente en su propósito despojador de los amables anfitriones de Abram y Sarai; a quienes tan mal les han pagado su generosidad desinteresada, aunque hasta gratuitamente le ofrecieron sepulcro a la bella judía cuando murió en sus tierras, pero el malicioso Abraham prefirió comprarles y usar como sepultura“la cueva que estaba en el terreno de Macpela, al oriente de  Mamre, lugar que también es conocido con el nombre de Hebrón y que está en Canaán” (Génesis, capítulo 23, versículos19-20).

Pese a la diáspora que los romanos les impusieron a los judíos al comienzo del cristianismo, tras destruirles su templo de Salomón por segunda vez, el sionismo no cejó en su obsesión por recuperar esas tierras para el pueblo elegido.  Y al fin lo logró ver Ben Gurión, un jefe guerrillero sionista, que se convirtió en el primer presidente del nuevo y artificial país.  Pero no por haber derrotado a los palestinos sino porque la ONU, el 30 de noviembre de 1947, acosada por los potentados financieros, aceptó crear el Estado de Israel como compensación por las vejaciones que a los judíos les infligieron los nazis, a quienes ellos mismos patrocinaron en su ascenso al poder en Alemania.

Se trató de un éxito extraordinario para el sionismo; que le abrió la puerta para cometer toda clase de abusos a la sombra de la organización mundial, como lo demuestran los planos del territorio palestino entre 1946 y 2010, que adjunto.  O su ataque aleve a la “flotilla de la libertad” en 2010. O su armamento nuclear al margen de cualquier legalidad internacional.  O su creación de una crisis financiera global.  O su esfuerzo por desencadenar la guerra mundial…

Aunque los sionistas, motivados por el fervor divino de Ben Gurión y otros héroes dignos de los macabeos, no respetaron la parte de la resolución que garantizaba la creación paralela de un Estado árabe, ya en 1948 tomaron posesión de los territorios ajenos, que habían obtenido con sus mañas y sus chantajes. Y comenzaron a actuar como un país soberano, supuestamente democrático.

Esta invasión enfureció a los invadidos y a sus amigos de la región, de modo que iniciaron la primera guerra contra el Estado sionista, que presume de ser una ejemplar democracia, aunque los muros de la infamia y los ciudadanos de tercera, prisioneros en su propia tierra, no permiten que se les crea.

Las escaramuzas se han repetido, y en cada una de ellas Israel ha ampliado sus fronteras a costa de los territorios de sus vecinos árabes y musulmanes, pero también cristianos de diferentes iglesias, lo mismo que agnósticos y hasta ateos.  Pero cuando hay treguas, la voracidad terrófaga de los sionistas no se detiene.  Ni siquiera cuando adelantan conversaciones de paz, como ahora, el gobierno teocrático deja de invadir.  Por eso están construyendo asentamientos sionistas en tierras palestinas de Cisjordania y Jerusalén, lo cual es una bofetada para el Mundo y una demostración evidente del ánimo invasor de los verdugos comunes, enemigos de todos.

Con desparpajo fundamentalista, a nombre del destino manifiesto del pueblo de Israel, según lo expresan sus antiguos dogmas, los sionistas buscan acelerar su control de Jerusalén.  Su propósito es emprender la tercera, última y definitiva reconstrucción del templo de Salomón, con las catastróficas consecuencias que ello conlleva para el resto de la Humanidad.  Según los libros sagrados de esta religión megalómana, dicha reconstrucción es la condición para que aparezca el Mesías y se pueda proceder al Juicio Final.

Como vemos, permitir que sigan despojando y asesinando a los palestinos constituye no sólo una afrenta permanente y vergonzosa, sino una condena para toda la Humanidad.

Por fortuna, aunque el tiempo se agota rápidamente, todavía tenemos la oportunidad de reaccionar para evitar el destino que nos han trazado y que se afanan por imponernos.  Pero es fundamental que la respuesta democrática sea clara, multitudinaria, global, contundente, valiente, inequívoca y rápida.  De ninguna manera provendrá de los potentados ni de sus lacayos en los gobiernos de todos los países, de modo que la presencia de los individuos dignos y conscientes habrá de ser la manera de manifestarnos, como especie amenazada pero capaz de enfrentar y superar el desafío.  Basta que abramos los ojos.

El tiempo apremia, pues, además de las agresiones demenciales a la biosfera, el fomento de las guerras que salvarían al sistema moribundo (o, al menos, a los degenerados que lo han llevado a ese estado) está a la orden del día.  Los cipayos están ávidos por intervenir a favor de los enemigos comunes, contra los pueblos y la misma Madre Tierra.  Es una prioridad para esos sicópatas abominables, cuya única esperanza de perpetuar su detestable primacía es el cataclismo universal que diezme a la población capaz de juzgarlos y condenarlos, cobrándoles sus graves delitos de todo orden. 

Son tan cínicos que, en una clara manifestación del síndrome de Medusa, en vez de castigar a los criminales desenmascarados con pruebas abundantes e irrefutables -pruebas aportadas por los héroes Bradley Manning y Edward Snowden, émulos del precoz Julian Assange- sobre las actividades delictivas de los gobernantes  y potentados que ante ningún delito se arredran ni respetan ningún derecho, por sagrado que sea; quienes son castigados y perseguidos no son los bandidos sino quienes los han desenmascarado ante el Mundo entero, sin dejar dudas sobre las actividades criminales de estos impostores, jueces prevaricadores de sí mismos y burladores impunes de las mayorías decentes.

Este panorama ya es obvio hasta para los más indolentes e indiferentes, aunque los medios al servicio de los enemigos comunes busquen ocultarlo, desviando la atención pública hacia cualquier cosa que la atraiga, como los infalibles deportes y la cautivante farándula.

No obstante, no hay que negarse a estas atracciones para entender el peligro que corren la Humanidad y la Vida si permitimos que los potentados sigan al mando, imponiendo sus nefastas recetas neoliberales, probadamente viles y ruinosas.

Mediante ellas endeudan los países mientras -obligándolos a suscribir tratados de libre comercio que no son más que patentes de corso para las grandes corporaciones ecocidas y genocidas- los privan de sus riquezas naturales y de los monopolios públicos cuya rentabilidad está asegurada, pues atienden mercados cautivos.  Además, son una fuente significativa, confiable y permanente de ingresos, que favorecen el fisco en beneficio de la comunidad y no de unos cuantos zánganos desalmados y privilegiados.

Con las maniobras neoliberales e irracionales del endeudamiento creciente, combinado con la privatización de las empresas industriales y comerciales del Estado, (que producen ingresos públicos y alta rentabilidad social, como Pemex en México, que aporta la tercera parte de los fondos con que se financia el presupuesto público; o como Isagen en Colombia, cuyos aportes al fisco son significativos y convendría conocer en detalle para evaluar el daño que nos va a aportar el converso Santos); unida con la cesión a grandes depredadores de la explotación de las riquezas naturales, sobre todo las no renovables, agravada con la expropiación de las comunidades ancestrales para darle espacio al agro negocio y sus mortales y extensos monocultivos, que afectan la biodiversidad y enferman los suelos; la ruina de los estados que adopten tales políticas está asegurada. 

¡Y prácticamente todos los gobiernos de cipayos las han adoptado sin chistar; hasta el antiimperialista Rafael Correa está dispuesto a contaminar la selva, como cualquier Chevron, para extraer el petróleo existente en el parque natural Yasuní, mientras el ex guerrillero Daniel Ortega se abre de patas en Nicaragua, resuelto a cualquier abuso a cambio de divisas basura!

¡Así de simple y letal es la vil maniobra de los bandidos neoliberales!

Por fortuna están reaccionando las mayorías que han entendido el obsesivo,  elemental, oculto y mortal juego representado por la estrategia sionista para cumplir su misión milenaria, que ninguno de ellos niega.  Más bien la corroboran sin ninguna vergüenza, con auténtica convicción y con inmensa insolencia, pues no tienen ninguna duda sobre su presunta superioridad.  Así procede cualquiera de estos predestinados, de los cuales Benjamín Netanyahu es el actual vocero de mayor vuelo.

En estas circunstancias toca acudir a un prestigioso, inteligente y humanitario judío, ajeno a esos fanatismos mortales.  Se trata del lúcido Carlos Marx, quien postuló la necesidad de que la revolución que derrotase al atroz capitalismo tuviese que ser mundial, impidiéndoles disponer de escampaderos y guaridas para esconderse y eludir sus merecidos castigos, a los potentados reos de tantos delitos.

Para adelantar esa revolución mundial, las multitudes indignadas ya están suficientemente experimentadas y prevenidas respecto a los impostores que las suplantan -a través de los partidos de politiqueros profesionales- en la opción de ejercer el poder del pueblo, como es evidente en la España actual, o en Italia, Venezuela, Paraguay, Honduras, Colombia y otros países infestados de corrupción patética; de modo que rechazan esas formas tradicionales de engañarlas, pues entienden que son tan jerárquicas y corruptas como las demás instituciones liberales propias de la democracia representativa, incluyendo los tres famosos poderes públicos: legislativo, ejecutivo y judicial tanto como a los farsantes que se lucran de ellos, contra los pueblos y en beneficio de los enemigos comunes.

En consecuencia, esas multitudes globales -conscientes y bien informadas, unidas sobre sus diferencias culturales y contra los deseos y privilegios de los gobernantes y sus amos- están forjando formas de lucha no cruentas y crecientemente eficaces, que habrán de acabar con la hegemonía de los potentados y con las instituciones jerárquicas que han materializado la  opresión a través de los diez mil años que le atribuimos a la ahora agonizante Historia.

Entienden que tienen que dotar la Aldea Global, surgida del desarrollo de las fuerzas productivas, con sociedades planas, igualitarias, solidarias, justas, respetuosas, ricas, racionales, conformadas para atender el bien común.

A estas luchas multitudinarias, pacíficas, civilizadas y democráticas se une todo el que quiera ejercer su soberanía individual, guiado por su conciencia, sus convicciones, sus aspiraciones, su singularidad y la defensa real de sus verdaderos intereses.

Una experiencia aleccionadora se encuentra en el anexo del que saqué el epígrafe a este escrito, “CRONICA DE UNA NOCHE DE REVOLUCION, donde se relata la realización de un festival revolucionario en España. 

Constituye un ejemplo que me ha llamado la atención en medio del desastre de las guerras civiles en Irak, Afganistán y Siria, y las que se esmeran por desatar en Túnez, Libia, Líbano o Venezuela, y la que está por comenzar en Egipto si las multitudes no reaccionan con inteligencia para reencaminar el país por la senda revolucionaria que una al pueblo por objetivos comunes, y que desempodere, de una vez por todas, al ejército que ejerce el poder tras el trono desde la presunta revolución de Gamal Abdel Nasser a mediados del s. XX, en 1952.

Con el acompañamiento mundial, a estos pueblos les corresponde entender que sus odios mutuos son trampas que les ponen sus explotadores, defensores del sistema agónico, para impedir que los superen con creces los ciudadanos mediante el ejercicio del poder popular a través de la verdadera democracia. 

Con el esfuerzo y el aporte multitudinarios, el poder popular ha de ser materializado en acuerdos programáticos, instituciones idóneas y normas intangibles que los beneficien a todos, y que no defiendan privilegios para los sicópatas inescrupulosos que han suplantado a los pueblos en la tarea de gobernar, trayéndonos al borde del abismo del que tenemos la obligación y la oportunidad de alejarnos si dejamos de creerles sus mentiras, actuamos con dignidad e inteligencia, y recuperamos el poder.

O sea, a las mayorías les compete evitar la división, unirse en torno a sus intereses auténticos y comunes por una calidad de vida mejor para todos, y desenmascarar (como lo han hecho Julian Assange, Bradley Manning y Edward Snowden), combatir y derrotar a quienes nos impiden disfrutar los frutos del enorme desarrollo técnico científico alcanzado por la especie humana, pero que los degenerados potentados monopolizan, degeneran y utilizan para convertir el mundo en un basurero tóxico, desolado y yerto. 

¡Es la hora de exigir que dejen de dividirnos, engañarnos, exprimirnos, enfrentarnos mutuamente, destruir la Naturaleza y gobernarnos!

¡Si nos unimos, sobreviviremos, salvaremos la biosfera y mejoraremos!  De eso no hay dudas. 

En el momento actual, la iniciativa reside en el pueblo egipcio, pero el desafío es mundial, pues quienes pretenden impedirle que encuentre las vías de su liberación son enemigos universales, auténticos delincuentes inescrupulosos que buscan embaucar a todos los pueblos y robarse todas las riquezas gozando de una impunidad que les duele a los decentes.

¡Es hora de que paguen sus delitos para que impere la justicia y la Humanidad recupere el lugar que nos corresponde a todos como expresiones del maravilloso milagro de la Vida; que los sicópatas son incapaces de apreciar; más bien se esmeran por extinguirla!

ANEXOS

1.     CRONICA DE UNA NOCHE DE REVOLUCION
2.     Palestina 1947
3.     Israel 1967
4.     DE ESPIONAJES Y NUEVO ORDEN INTERNACIONAL
5.     Insuficiencias conceptuales de la Río+20

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