lunes, 17 de junio de 2013

Los capitalistas seguirán forzando la barra. Quiérase o no, la revolución apelará a las armas a menos que quiera desaparecer

Javier Del Valle Monagas Maita (*)


       Nuevamente el escenario mundial asistirá a la manifestación del verdadero rostro del capitalismo por estos rincones de la tierra Abya Yala.  No es que sea una novedad pocas veces vista. Todo lo contrario es tan usual, que hasta se ha vuelto rutina.  Producto de esa manifestación del capitalismo, es que ha habido 2 guerras mundiales,  varias guerras frías, miles de guerras para la pobreza (no es contra, es para) otras para el narco trafico, otras para despojar tierras cultivables a los campesinos pobres, más contra la educación, vivienda, salud, etc…
       El momento actual es crucial. Las fuerzas del capitalismo explotador, se han envalentonado y acometen contra el proceso, creen llegado el tiempo del fin  de éste y  activan para tomar venganza.  Ellos no tienen piedad. Palestina, Libia, Siria, - tan solo para nombrar los tres últimos escenarios de su acción –  así lo comprueban, SIN OLVIDAR EL GOLPE DE ESTADO, EL SABOTAJE PETROLERO Y EL LOCKAOUT ECONOMICO DEL 2002 – 2003, AQUÍ EN VENEZUELA.
      Todo lo que pasa hoy en Venezuela, a partir de las elecciones y el tiempo previo del 7 o y después del fallecimiento del camarita Hugo Chávez, en 2012,  tiene su justificación: Generar las condiciones políticas, sociales y económicas que avalen acciones vandálicas y terroristas que hagan ver al gobierno de Nicolás Maduro como ineficiente, incapaz y corrupto.  Por eso la especulación concertada con el sector comercial, empresarial y financiero, aliados con paramilitares colombianos, centroamericanos y agentes de inteligencia de la CIA y el MOSSAD. Para sembrar al país de caos y desconfianza.  El peligro es que desde el mismo gobierno se refuerzan esas acciones, aportando ellos también elementos para acelerar esa desconfianza con cosas como: multar a los consumidores de electricidad del pueblo pechándolos con un grosero pago, por que usa sus equipos electrodomésticos, lo cumbre es que ni siquiera se hizo un estudio de factibilidad para ello, amen de ser ilegal, lo que convierte al gobierno en ladrón, al saquear el bolsillo del pueblo,  ya de por si golpeado por la inflación y la usura comercial.  Si a eso sumamos el malestar por tanta impunidad judicial para los que hacen el daño  al país y al pueblo, pero que nunca son enjuiciados, pese a los delitos notorios y públicos que cometen.  Todo  hace mella en el apoyo popular al proceso, cosa que se nota en la calle a simple vista, pero que parece no importar al gobierno.


      Si algo es claro, es que la burguesía no entrega sus espacios fácilmente. Así que es iluso creer que se consolidará una revolución que  de al traste con los privilegios de esos malvados sin disparar un tiro.  Ellos ya  lo vienen haciendo. Han asesinado campesinos, obreros, estudiantes, líderes sindicales, gente humilde, etc.  Pero nosotros solo hacemos retoricas, promesas de venganza, actos solidarios simbólicos, el hecho es que los muertos.  Muertos quedan y los asesinos materiales e intelectuales, van libres planificando nuevos crímenes.
      Esta confrontación armada definitiva se dará en cualquier momento.  Pero la lógica nos dice que somos los revolucionarios quienes deberíamos escoger el momento para tal hecho y en las condiciones más convenientes en un escenario favorable.  Pero debido a los errores hemos ido mermando fuerzas, no tanto por la acción enemiga, que si juega. Si no, por nuestra corta visión política.
      Es cierto que en apenas 14 años no se puede hacer una revolución, menos aun, cuando el enemigo posee mucha vitalidad y sigue controlando el espacio económico nacional y sus implicaciones en los medios de producción.  Pero si era posible un mayor avance en lo ideológico para fortalecer el apoyo popular, que es en definitiva la mayor fortaleza de un revolución.  Pero la corrupción y otras desviaciones impulsadas por el enemigo dentro de nuestras filas y espacios de gobierno han dañado mucho. Agreguemos que también existe una pesadez administrativa que no da respuestas oportunas y que retrasa todo.  Pienso que la primera misión que ha debido implementarse ha de  haber sido la misión eficiencia. Incluso esa misión debió haber iniciado paralela al estado burgués con los militantes más preclaros del proceso, ejerciendo funciones casi ad honoren al principio. Para no recargar el gasto publico, pero a la vez ir desmontando ese estado viejo y obsoleto, eliminando ministerios y creando nuevas estructuras con el personal no contaminado que pasaría a ser personal estable y con nueva vocación de servicio, al tiempo que se implementan acciones concretas para salir de esa vieja carga burocrática viciada y retrograda.  Estoy seguro que en el lapso de diez años, ese monstruo burócrata heredado del pasado, se puede eliminar.
      Cualquiera en su sano juicio, sabe que es imposible la coexistencia en un mismo espacio geográfico y de tiempo de de un estado burgués y un estado obrero. Uno es negación del otro.  Esto quiere decir que en la medida que el estado obrerista o socialista vaya avanzando, debe ir debilitando también las bases del capitalismo.  Al pueblo hay que hablarle claro al respecto.   Es lógico usar la estrategia con el enemigo, para evitar en lo posible los choques innecesarios, pero a la vez, es necesario generar las condiciones para el choque cuando convenga para avanzar, a veces la estrategia impone forzar a que sea el propio enemigo burgués quien de ese paso, creyendo que es su iniciativa.  Para que resienta más la derrota.  En eso Chávez fue un maestro.  Puso muchos trapos rojos frente a los imbéciles  burgueses y éstos lo acometieron erróneamente.  

       Esa burguesía sabe que no cuenta con pueblo ni ejercito para su confrontación armada decisiva. Así ha de mantenerse. Pero recurre al paramilitarismo, a las fuerzas terrorista  bajo control yanqui, a los mercenarios y narco traficantes que son una verdadera fortaleza en Colombia y esa nación como se sabe. Es una colonia del sionismo yanqui, que es la que dicta las pautas políticas, económicas, sociales y militares en ese país sureño.  Por eso la burguesía venezolana, hace alianza con la colombiana, que es como aliarse con el poder dominante en EEUU. Pero ellos saben que esa alianza  le cobrará intereses muy caros y el precio lamentablemente se lo cobraran al pueblo, al común, a las mayorías. En el supuesto negado de triunfar.
     Se impone armar al pueblo chavista, adiestrarlo en el manejo de esas armas y en tácticas de guerra asimétrica. Insisto que deben ser los chavistas, por que al enemigo no se le puede favorecer.  No es para invadir a nadie, es para organizar la defensa de la patria en el momento seguro que lo necesitemos.  Si tenemos fortaleza militar, eso serviría de disuasivo contra el enemigo, si permanecemos débiles, es como hacerles una invitación a que nos masacren, experiencias hay muchas en el mundo. La permanencia y fortalecimiento de este proceso, es una necesidad de vida. Cualquier titubeo, negociación o retroceso, implica derramamiento de sangre del pueblo.

(*) Abogado con patria

Facebook, Javier Monagas Maita
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