jueves, 2 de mayo de 2013

El sueño de una niña bajo ocupación

En su reciente viaje a Oriente Medio, el presidente de los EE.UU. expresó su solidaridad con los niños de Sderot, una ciudad que es regularmente blanco de los combatientes de la resistencia palestina. ¿Puede el presidente también empatizar con el sueño de Asmaa, una niña Palestina?

La Declaración de los Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en la Resolución 1386 del 10 de diciembre de 1959 precisa:
El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta Declaración. Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.
Esto incluye a los niños palestinos, ¿no?
La historia de la pequeña Asmaa, quien vive  en el campamento de refugiados de  Jabalyia, fundado en 1948 después de la limpieza étnica llevada a cabo por bandas sionistas contra el pueblo originario de Palestina,  dice lo contrario. El campo de refugiados de Jabalyia está considerado como el más saturado de los campamentos de refugiados palestinos. El 30 de junio de 2002 se certificó que tenía una población de 103.646 habitantes. El campamento abarca 1,4 kilómetros cuadrados y es uno de los más densamente poblados del mundo.
Esta niña palestina de tan sólo 11 años está luchando contra varias enfermedades, que afectan el riñón, el bazo y le generan hemorragias. Según explica su padre, esto le  causa también problemas dentales. "Ella podría sufrir hemorragias en cualquier momento. Podría ser trasladada a la UCI en cualquier momento", aclara su padre. "Su medicación dental me cuesta  unos 36.000 NIS", se queja.
En otros lugares, los niños de su de edad sueñan con un patio lleno de juguetes. El sueño de Asmaa es diferente. La idea de la muerte, a pesar de su edad, le atormenta. Después de todo, no hay ningún sueño garantizado bajo la ocupación, incluso si es lo último que deseas antes de morir.
Hacer el sueño de Asmaa realidad es todo en lo su padre piensa día y noche.
A pesar de la dura prueba que su hija está pasando, a pesar que está luchando contra muchas enfermedades, Asmaa tiene un sueño. "Quiero visitar la Tierra Santa de La Meca para orar a Dios y pedirle a Dios por su misericordia". Una última oración antes de una muerte inminente, es el deseo de esta niña.
¿Qué pueden decir las organizaciones defensoras de los derechos del niño a Asmaa? ¿Pueden ellos apartar la muerta de la puerta de su familia? ¿Pueden incluirla en la Declaración tan bien redactada sobre los Derechos del Niño? ¿Pueden estas organizaciones darle a su familia una respuesta?
A veces, estar enfermo te da un pequeño "privilegio"  los desplazados y refugiados como tú.
Asma, a diferencia de la mayoría de los residentes del sitiado enclave costal llamado Franja de Gaza, puede ir a visitar lo que es el horizonte de la mayoría de sus vecinos: la Palestina de 1948. Lo que la mayoría de la gente en el mundo hoy  llama "Israel", aunque no todos los palestinos. Ella no va allí a "disfrutar" del hermoso paisaje.  Asmaa va allí dos veces al mes por fines médicos, por supuesto después de obtener un permiso de las autoridades de ocupación.
El Ministerio de Salud cubre algunos de sus gastos, pero no incluye los medicamentos que ella necesita y que su familia, por su baja condición económica,  se desespera en conseguir.
En su reciente viaje a Oriente Medio, el presidente de los EE.UU. expresó su solidaridad con los niños de Sderot, una ciudad que es regularmente blanco de los combatientes de la resistencia palestina. ¿Puede el presidente también empatizar con el sueño de Asmaa?
Acerca Walaa Al Ghussein
Annie Robbins es editora de  Mondoweiss, madre, activista de derechos humanos y ceramista. Vive en la zona de San Francisco. Síguela en Twitter @anniefofani
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