domingo, 19 de mayo de 2013

ALERTA REAL

Darío Botero Pérez


“La austeridad ha acabado en Europa”, dice el ministro de economía francés.

Más bien, lo cierto es que “la austeridad ha acabado con Europa”, digo yo.

Será un hecho irreversible si los pueblos no reaccionan, impidiendo la guerra mundial que tanto se esmeran por desatar los sionistas y los masones, y que otros potentados consideran necesaria, de modo que están dispuestos a entrar en semejante hecatombe, con absoluta irresponsabilidad y falta de respeto con una Humanidad suficientemente avanzada como para no seguir dejándose engañar y utilizar tan descaradamente.  (Ver anexo Diariodeurgencia GRAVE SITUACION EN MEDIO ORIENTE ISRAEL BOMBARDEO NUEVAMENTE A SIRIA)


Mediante el ejercicio libre y global de la democracia directa, podremos acabar con la impunidad, la arbitrariedad, la represión, la miseria, las estafas, el despojo de derechos y techos, y tantas lacras más, exacerbadas en las sociedades piramidales típicas de la Historia, ahora que ésta sufre su agonía definitiva y quienes la han usufructuado, siempre a costa de las mayorías oprimidas, quieren que muramos con ella.

Los abusos de los potentados tienen que ser denunciados, entendidos y repudiados multitudinariamente, sin caer en las trampas de los enemigos comunes protegidos y secundados por lacayos incondicionales colocados a la cabeza de los gobiernos.

Las recetas depredadoras aplicadas por la troika a los países europeos que, hasta ahora, han caído víctimas del capitalismo mortecino, o Neoliberalismo, son totalmente letales.  Su único efecto posible es deteriorar las condiciones de vida de amplias capas de la población, con el consiguiente retraso de las generaciones afectadas, que se ven desamparadas y desesperadas cuando sus victimarios siguen gozando de privilegios mientras los ciudadanos honrados son sometidos a toda clase de vejámenes.

Es evidente e intolerable que mientras los banqueros ladrones gozan de impunidad por sus malas artes y pésima gestión de los bancos, sus víctimas caen por doquier, engañadas por los políticos y reprimidas por las autoridades espurias, simples armas de represión al servicio de los potentados. (Ver anexo “Hombre se suicida ante inminente desalojo en España”).

El caso de España es ejemplar, pues aunque ha comprometido su soberanía económica en interés de los financistas estafadores, el gobierno insiste en que sus políticas son autónomas, cuando es obvio que todas requieren la bendición de Angela Merkel y los tecnócratas al servicio de los Rothschild y demás potentados sionistas, masones, wasp y de los demás pelambres.

Entre todos cocinan e imponen los juegos de las estafas masivas de ingenuos con falaces “productos financieros”; de la guerra que impida que la Humanidad les cobre sus crímenes; y de la destrucción de la biosfera que culminará sus macabros planes de Juicio Final, si nos dejamos.

En vez de castigar a los banqueros y a los potentados que destruyen la Naturaleza con el saqueo desmedido que les permiten sus grandes maquinarias, los politiqueros traidores a los pueblos han facilitado que sigan estafando a los ciudadanos, deteriorando sus condiciones de vida y amenazando todos los ecosistemas y sus poblaciones, lo cual hace que la miseria esté en aumento y que la reducción planeada de la población vaya avanzando a un ritmo infernal. 

A esto se ha llegado no porque la sociedad no disponga de los recursos necesarios para satisfacer las demandas de consumo de todos sus integrantes -que ha sido el gran sueño de los mejores ejemplares de la especie-, sino porque los potentados sicópatas se proponen evitar a toda costa que la Humanidad disfrute ampliamente los beneficios del desarrollo técnico científico. 

No obstante, el progreso es fruto del trabajo común, pero muy poco de la especulación monetaria o de las habilidades despojadoras de los potentados.  Éstos se apropian de los avances humanos mediante la noción abusiva de “propiedad intelectual” -que expropia a los verdaderos autores de sus derechos-, y de cuanta leguleyada se les ocurra para alcanzar sus objetivos. 

Entre las más funestas bestialidades impuestas por el Neoliberalismo, está la “desregulación” que privó a los Estados del control de los monopolios de todo orden, acabando con una lucha intensa de la “libre empresa” por pelechar bajo el capitalismo clásico. 

En los anteriores entonces, unos burgueses ambiciosos y despiadados, reivindicadores de un individualismo vergonzoso, pueril y necesaria pero lentamente letal, mediante los métodos de explotación propios de ese capitalismo desaparecido, y hasta añorado, obtenían la revalorización del capital a través de la extracción de plusvalía a los miserables proletarios, irredentos capaces de producir, pero sujetos al ejercicio cotidiano del trabajo embrutecedor. Es algo ajeno a la creación que nos es propia a todos los seres vivos, como condición indispensable para no perder la vida muy pronto.

Ahora, esa revalorización del capital se busca a través de métodos especulativos, de carácter mágico-neoliberal, aprovechando las ilusiones de la pequeña burguesía rentista, timorata e ilusa, llena de prejuicios e incapaz de defenderse de los potentados porque la turba populachera la agota.

Pero en el s. XIX, su cualidad de únicos creadores de riqueza verdadera  -cuya condición les negaba la teoría marxista a los retrasados campesinos y artesanos, y a sus maestros francmasones-, convertía a los proletarios (u obreros) en los imprescindibles en esos entonces.

Parece que fue lo que postuló el genial científico humanista, Carlos Marx, cuando no existían los muchachos de ahora, que hacen robots y hasta órganos humanos a punta de informática, y que se niegan a las disciplinas y las autoridades diferentes a las avaladas por la democracia directa, porque se creen tan gente como cualquiera y prefieren ser científicos a soldados asesinos o sirvientes miserables y bien alimentados.

En consecuencia, aunque pretenden quitárnoslos con marrullas y atropellos, los progresos alcanzados por la especie nos pertenecen a todos. 

Las multitudes lúcidas habrán de obligar a los potentados a que lo reconozcan y dejen de apropiárselos, impidiendo su disfrute masivo y generalizado.  Igualmente es urgente prevenir el derroche creciente que está acabando con todo a la vista de quien quiera ver.

Por su parte, el hecho de que los gobiernos se esmeren por avalar créditos privados convertidos en públicos por arte de birlibirloque, constituye una muestra de perversidad y subordinación a los potentados, o de ineptitud y bajeza por parte de las autoridades establecidas, ya sea en regímenes abiertamente totalitarios o en las corruptas democracias representativas (en España existe una monarquía en cabeza de un reconocido fratricida corrupto y elefanticida, padre de una defraudadora del fisco y traficante de influencias). 

O sea, se trata de créditos que, si los pueblos no recuperan el poder que les pertenece, habrá que amortizar con dineros públicos, pero que son de uso y lucro privado exclusivo de los potentados ladrones e impunes. 

Al menos, así lo han dejado claro los tecnócratas de Bruselas luego de que el PSOE –ejerciendo su papel o rol de oposición capaz de resolver, presuntamente, las calamidades causadas por los ineptos ambiciosos de turno en el ejercicio del gobierno; cuando todos ellos confunden la democracia con la farsa retórica en el sagrado recinto del senado o parlamento, no siempre lúcida, pero siempre estéril y engañadora para el pueblo, tanto como rentable para los farsantes que dicen representarlo- saliera a proponer que los fondos que restan de los obtenidos para el rescate bancario se dedicasen a beneficiar a la población que los ha de pagar, en vez de seguir favoreciendo a quienes la han estafado impune y sistemáticamente durante años, con la complacencia de unos politiqueros corruptos, como el tesorero del Partido Popular, Rodrigo Bárcenas y quienes recibían fondos y favores por su intermediación; o como Iñaki Urdangarín, el yerno del rey. O como todos los partidos que no dudaron en cambiar la constitución, inconstitucionalmente, para darle gusto a Merkel, trocando las seguridades y conquistas ciudadanas por la garantía ofrecida a los banqueros extranjeros de que la riqueza española se dedicará, con preferencia, a pagarles a los banqueros rentistas.

Éstos y sus lacayos hoy figuran como jefes de gobierno, dispuestos a sumir al pueblo en la mayor miseria posible, antes de que reaccione y no se deje engañar ni humillar más.


Por eso, en vez de proteger los derechos de los electores ingenuos y vulnerables; con el respaldo de los gobiernos vendepatrias, las autoridades monetarias de la Zona Euro proceden a  prestarles a los bancos, tanto directamente como con el respaldo de los gobiernos venales y corruptos, en condiciones subsidiadas altamente favorables, para que no sufran las consecuencias de las quiebras a las que los han llevado sus altos directivos; pues exigen que sus estafas las paguen los pueblos ignaros, ingenuos e impotentes. 

Abusivamente, los estafadores premiados aprovechan el aquelarre para que las deudas privadas -que han adquirido o que se han inventado muchos particulares, avivatos y bien situados en la escala social- sean convertidas en deuda pública que habrán de amortizar los ciudadanos que pagan impuestos (o sea, los que no son potentados, que poco pagan, pero que los polítiqueros venales, como Esperanza Aguirre, la patrocinadora de Eurovegas, esperan rebajarles en un ejemplar ejercicio del síndrome de Medusa, consistente en cobrarles a las víctimas los crímenes de sus victimarios).

Como, ante la inmensa y creciente deuda, los fondos públicos no alcanzan para honrar las deudas o evitar el “default” o falta de pago, el Banco Central Europeo -que ha hecho todo por salvar a los banqueros privados, prestándoles directamente en condiciones muy favorables-, no les presta directamente a los países, aunque los obliga a respaldar las deudas otorgadas a los grandes estafadores de la sociedad. 

De esta manera, los países tienen que acudir a conseguir la liquidez necesaria en las bolsas de valores, a unos precios altísimos, absolutamente usureros, expresados en la llamada “prima de riesgo” para mantenerse viables (o sea, para no declararse en bancarrota y tener que ceder sus derechos soberanos a particulares ladrones, generalmente asesorados por Ph.D de Harvard). 

La noción de la famosa “prima de riesgo” -que depende de las “calificadoras de riesgo” privadas, arbitrarias, corruptas y al servicio de los grandes potentados, como Moodys, Standard and Poor y Fitch Rating- la aprovechan los inversionistas privados para hacer inversiones rentables y seguras, pues las avalan los activos de los países, tan irresponsablemente endeudados por los cipayos -que los gobiernan según las directrices que les traza el Nuevo Orden Mundial mediante sus agencias internacionales, inhumanas, depredadoras  y autocráticas.

Semejante aberración explica que los españoles tengan que pagar una deuda enorme, de más de 120 mil millones de euros, adquirida para sanear los bancos, pero que los potentados impiden que pueda ser usada para reactivar la economía, aunque evidentemente serviría para  evitar el deterioro de la dignidad y la moral de los ciudadanos tanto como el desalojo de sus hogares, o la pérdida de sus empleos, de su atención médica, del estudio de sus hijos…


A cambio de implementar soluciones auténticas, los gobernantes en turno -o sea, los del PP que remplazaron a los del PSOE-, para responder a las demandas de techo hechas por los desahuciados, en vez de asegurarles su derecho elemental a la vivienda, prefieren resolver el problema de los bancos con los activos que les han expropiado a los ciudadanos pero que les representan gastos a los agiotistas calculadores, inmorales y depravados.

 Al efecto, en vez de permitir que la gente recupere su casa, o que acabe de amortizar su deuda para poseerla plenamente, la ponen a pagar un alquiler por tres años, esperando que le hagan el mantenimiento a los inmuebles que el banco les ha quitado y que espera vender en ese plazo, evitándose costos de mantenimiento para obtener ganancias jugosas o extraordinarias, vejatorias y criminales.

El desafío es claro y nos incumbe a todos.  Tú verás si tomas posición o sigues indiferente, callado, como un ente insensible e impotente. 

Desde luego, si resuelves actuar soberanamente tu contribución será decisiva, desde que sea oportuna.  En síntesis, el tiempo se agota, y necesitamos gente en vez de zombis para evitar que los enemigos comunes se salgan con la suya.

 

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