lunes, 29 de abril de 2013

SALIDAS SÍ HAY

Darío Botero Pérez

Epígrafes

La oligarquía europea, firme en sus privilegios, no soporta la idea de que cualquier ciudadano pueda dar su parecer sobre tal o cual aspecto de la vida del país, y está muy preocupada por lo que pasaría si se revelasen las innumerables canalladas susceptibles de ser perpetradas por quienes se aferran al poder.(Anexo: “LA NUEVA CENSURA Y LOS SECRETOS DEL OPUS DEI
Gastón Pardo”)


     “La gran angustia de Hugo Rafael Chávez Frías, fue la burocracia,
 la inoperancia, la falta de capacidad y de cualidad,
del aparato estatal (De ahí las misiones)”.
(Anexo de Javier Monagas Maita
“LO QUE NO ENTIENDEN DE CHAVEZ, PROPIOS Y EXTRAÑOS”)



“¿Cuál red social puede superar a un consejo comunal formado por personas sencillas de un sector popular que se reúnen,
leen las cinco leyes del Poder Popular
 creadas por el Comandante Chávez y su gobierno,
 y las usan para solucionar problemas juntos
 y obtener recursos para mejorar su comunidad?...


“El reto que el Comandante nos dejó no es nada fácil:
 tenemos, como pueblo organizado,
que seguir construyendo redes sociales socioproductivas,
diseminadas en todos lados,
apoyándonos en el Estado revolucionario.”
(Anexo: “La mejor red social la creó Hugo Chávez”)


“Chávez es un pueblo, por ende, su Revolución está centrada en el protagonismo popular”
Jonathan Jaumont,
líder del Frente Reforma Urbana de las Brigadas Populares
(Anexo: “Brigadas populares en Brasil distinguen legado de Chávez”)


“… las batallas del tiempo chavista se han desarrollado también en el ámbito simbólico de los dioses hegemónicos y los cimarrones; entre las religiones que aplastan pueblos y las que son armas de la resistencia cultural, y también entre devotos de los mismos cultos… Chávez fue un espíritu prístino, que nos ha arropado.”
(Anexo; “Tracción de sangre”)




1/7     Mare mágnum actual
La crisis definitiva de la Historia es tan absoluta, asombrosa y patética, como indispensable, inesperada para los incautos ajenos a las órdenes de Yahvé, y contundente. 

Su carácter universal lo garantiza la perversa globalización impuesta por los enemigos comunes; a la cual las masas alienadas, pusilánimes y manipulables, hasta ahora, están respondiendo como multitudes pensantes, soberanas, lúcidas y decididas.

Lo hacen prevalidas de su propia versión de la Aldea Global fundada en la democracia directa, capaz de derrotar y superar la asquerosa globalización consumista, depredadora  y ruinosa.  Ésta es la que ha sido impuesta por los potentados a todos los gobiernos cipayos, en sociedades piramidales absolutamente inicuas e injustas, donde los que están por encima de los demás, los aplastan, esquilman y esclavizan, mientras ensalzan pero son aplastados, esquilmados y esclavizados por quienes están en los escalones superiores. 

Tal fenómeno de cambio de era le plantea a la Humanidad el dilema de supervivencia, si las masas actúan como multitudes dignas; o extinción, si los abrahámicos juicio finalistas se salen con la suya.

Se trata de algo que puede ser sorprendente para quienes son ajenos a los planes apocalípticos de las religiones juicio finalistas que nos consideran pecadores innatos, destinados al castigo eterno si dudamos de las mentiras de los guías espirituales predestinados.

Éstos afortunados son (o lo aparentan) lúcidos intelectuales y sabidos eruditos, que suelen actuar como  zánganos, codiciosos, lascivos, buenas vidas y perversos, pero dotados del poder de redimirnos y otorgarnos el cielo con todas sus sorprendentes maravillas, en caso de que tengamos suficiente dinero para comprar las indulgencias que suelen vender como un producto exclusivo de los favoritos de dios. 

Cobran su intermediación para adquirir incienso y víctimas propiciatorias para su particular entelequia, creadora o juzgadora pero siempre caprichosa, arbitraria, excluyente y hasta inicua, si juzgamos a partir de los hechos de quienes la defienden en vez de hacerlo por sus palabras, seductoras y mendaces, de expertos manipuladores de conciencias y lavadores de cerebros.

2/7     Cambios del cambio
La crisis terminal del atroz, violento e indispensable período jerárquico, es consecuencia de su propia evolución, pues ya no es capaz de contener el crecimiento que ha generado y degenerado, y que bien orientado nos puede redimir de la esclavitud del trabajo y de cosas peores, como la destrucción irreparable de la biosfera, que obsesiona a los potentados.

Pero durante la mayor parte de su vigencia, el estado de desarrollo de las fuerzas productivas fue tan precario que un nivel de consumo superior al del promedio, realmente exorbitante, sólo el despojo podía garantizárselo a los sicópatas; o sea, a esas minorías involucionadas conformadas por bestias primitivas, amantes de la riqueza y el poder conquistados por la violencia y sustentados en el miedo y la ignorancia de los subyugados. 

Dicho fenómeno de escasez crónica -cuando eran impensables la automatización de la producción tanto como la consecuente liberación de la maldición que nos condenaba a ganarnos el pan con el sudor de la frente - permitió que el lúcido, erudito e intelectualmente penetrante y honesto judío, aunque no ajeno a los sionistas Rothschild, Carlos Marx, haya descubierto y postulado la Violencia como la partera de la Historia.

De ahí surgió la teoría de la lucha de clases como motor de las revoluciones y transformaciones sociales. 

A un costo inmenso en sangre, dolor y lágrimas, los cambios de sistema con su traumática subyugación de pueblos y culturas y el respectivo rechazo de los oprimidos, nos han permitido ir superando progresivamente la condición de bestias, eludiendo racional y abiertamente el instinto de saqueadores y criminales despiadados y desalmados.  Pero los potentados siguen atados a su primitiva condición de reptiles o sicópatas desmesurados, insensibles y ambiciosos.

A diferencia del pueblo raso, esto es lo que son la inmensa mayoría de los gobernantes, pues si no lo fuesen jamás tendrían la oportunidad de gobernar a quienes sí lo son. Claramente lo demuestra la corrupción que caracteriza a todos los gobiernos, ahora y siempre, aunque ahora es de conocimiento público lo que siempre se le ocultó a las masas subyugadas, sumidas en la ignorancia y la superstición. 

3/7     El gran enfrentamiento
Tras tanta evolución social -y a pesar de los marxistas ortodoxos, estériles e impensantes pero memoriosos y eruditos, que siguen exaltando al manipulado, vilipendiado, suplantado y traicionado proletariado-, hemos llegado a un punto en el cual la contradicción fundamental que enfrentan la Humanidad y la Vida misma, es entre las mayorías (99%) subyugadas y los potentados (1%) que las subyugan. 

O sea, se ha rebasado el estrecho límite del enfrentamiento entre algunas clases específicas, consideradas determinantes indispensables para concretar la revolución, que fue la realidad estudiada y teorizada genialmente en el s. XIX por el admirado maestro, a quien pocos se atreven a cuestionar, como si sus postulados fuesen dogmas y no hipótesis científicas, siempre dignas de crítica  y sujetas a circunstancias concretas de la realidad concreta, que suele ser tan voluble e inasible para los cerebros cuadriculados, generalmente negados para la dialéctica.

Las diferencias entre las clases explotadoras y las explotadas; o, mejor, el despojo de los productores directos a que dan lugar, sería el motivo objetivo de su enfrentamiento, que Marx identificó como la verdadera razón, tanto como el motor, del cambio de sistema económico a través de la Historia.

Pero el enfrentamiento violento entre las clases sociales fundamentales para el modo de producción concreto, como origen de las revoluciones triunfantes en la Historia, actualmente ha demostrado su insuficiencia.

Basta estudiar las llamadas revoluciones “socialistas” y “comunistas” del s. XX -con sus enormes y horrorosos genocidios y sufrimientos para la población en general, causados por la perversidad de unos megalómanos despiadados enamorados del poder y la riqueza-, para entender que son parte del modelo jerárquico hasta ahora imperante, impuesto y sostenido por la fuerza, la ignorancia, la superstición y el miedo; conquistado por la violencia, la traición y la perfidia, y conservado mediante el ejercicio de la peor maldad.

Ésta la creen su innato privilegio los peores inescrupulosos, auténticas deshonras para la especie humana de quienes estamos obligados a deshacernos pronto y sin atenuantes. 

Ellos, en su absoluta descomposición, decrepitud y decadencia históricas, jamás podrán garantizarnos el futuro que hemos conquistado con tantos esfuerzos milenarios, y que insisten en robarnos a la vista de todos ahora que sus secretos criminales han salido y siguen saliendo a la luz, como ha sucedido con los paraísos fiscales y sus usuarios potentados, o como ha pasado con los politiqueros corruptos, llenos de fortunas que no pueden justificar pero que es evidente que tienen un origen delictivo. 

Sin duda, todos los regímenes políticos existentes en la Historia constatan la afirmación de lord Acton: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

Es algo que ha sido confirmado por todas las ideologías, en todos los lugares y en todas las épocas de lo que hemos dado en llamar Historia; de modo que no tenemos derecho a olvidarlo atribuyéndoles a algunos individuos lo que posiblemente nadie posee: la inmunidad ante “la ocasión que hace al ladrón”, que sería la formulación vulgar del famoso aserto.

De tal tenor es el modelo excluyente, discriminador y criminal que ha dominado en la Historia por cuenta de las sociedades piramidales o jerárquicas, saqueadoras y genocidas, que han subyugado mediante la violencia a las pacíficas, igualitarias, productivas y evolucionadas, guiadas éstas por la inteligencia, la solidaridad y el bien común en vez de por la detestable y temida fuerza bruta de los homicidas triunfadores. 

Éstos, independientemente de las ideologías que prediquen y practiquen, son seres absolutamente ambiciosos e inescrupulosos que  siempre han despreciado y pisoteado las virtudes de aquellos a quienes subyugan.

4/7     Humanos o extintos
Pero en la actualidad, a diferencia del s. XIX, las mayorías humanas, independientemente de la clase social a la que pertenezcan, tanto como las demás especies animales y vegetales, están amenazadas con la destrucción de la biosfera.  O sea, su extinción es inminente si no reaccionamos.

Indudablemente, es la biosfera la que las ha hecho posibles, la que ha permitido su existencia.  Pero agoniza debido a las actividades extractivas, a las mega-obras, a la deforestación de las selvas y a similares agresiones al medio ambiente en que vienen empeñadas las corporaciones transnacionales poseídas por esos potentados. 

Sin duda, estos sicópatas son enemigos de todo, pero fieles amantes del poder y la riqueza, consideradas por ellos como las máximas aspiraciones de un ser humano superior. 

Su gran recurso para perpetuar su dictadura, adicional a la destrucción deliberada de los ecosistemas,  es la guerra mundial, de modo que no escatiman esfuerzos para desatarla…

En estas condiciones, la lucha de clases como requisito indispensable para ascender en la sucesión de modos sociales de producción existentes en  la Historia, queda rebasada por la lucha de toda la Humanidad contra los sicópatas que la han oprimido durante el atroz y sanguinario período, hijo de la brutalidad y enemigo de la inteligencia y la piedad, que nos ata a épocas de oscurantismo e injusticia absolutamente despreciables y repudiadas.

Ya no soportamos las sociedades jerárquicas ni a los impostores que posan de atinados e imprescindibles gobernantes, cuando no son más que seres inescrupulosos, dedicados a dominar, humillar y despojar a los demás valiéndose de toda clase de recursos, incluyendo los lavados de cerebro que conllevan que sus víctimas acepten gustosas la vil condición a la que las someten.

5/7     ¿(Di)solución?
Como consecuencia lógica del desarrollo científico y tecnológico, aunque no prevista por los amos, hemos ingresado a una etapa antropológica que privilegia la inteligencia sobre la brutalidad imperante en la Historia, de modo que se intuye que la Sociedad del Conocimiento remplazará las basadas en la fuerza, tanto como en la ignorancia correlativa fomentada por los depredadores y esclavistas –ya sean de toga, de espada, de cetro o de sotana- para mantener su falsa superioridad. 

La brutalidad ramplona es la que los decadentes y absolutamente corrompidos gobiernos actuales, de todos los tipos y características, han usado para sostenerse, acatando la fórmula de todas las bestias despiadadas que los han precedido en la subyugación del prójimo.

Por eso, a medida que los pueblos despiertan y la inteligencia reclama sus fueros, es tan estruendosa y evidente la bancarrota del sistema consumista global y compulsivo, que está destruyendo el Mundo a ritmo exponencial y con absoluta irresponsabilidad, como lo demuestran las fórmulas variables, improvisadas e inconsistentes impuestas a sus países víctimas y con sus respectivas poblaciones, por las autoridades de la Comunidad Europea. 

Dichas bestialidades ruinosas y antieconómicas las agencian Angela Merkel y otros tecnócratas desvergonzados y traidores a los pueblos. 

Siguen los pasos de la recientemente muerta, Margareth Thatcher, quien, pese a su origen popular, los precedió en la imposición incondicional de las recetas neoliberales a los países europeos, pues a tales aberraciones sometió a su misma Gran Bretaña. 

Además de las catástrofes ambientales y sanitarias, la plutocracia moribunda se afana por desatar la tercera guerra mundial, pues -como lo demostró la segunda-, para permanecer, los decrépitos sicópatas potentados no disponen de otra salida más eficaz que el desastre nuclear, que tanto apasiona a los sionistas y a quienes les siguen su juego.  Como Corea del Norte e Irán, en su condición de rivales comodines, a los que el Imperio sionista acusa y hostiga a su conveniencia.  O USA y sus satélites, en su papel de aliados incondicionales del sionismo juicio finalista internacional y de los amos absolutos, los masones y sus grandes jefes, los Rothschild.

Todos están dispuestos a ocultar la crisis definitiva del sistema consumista, generada por el imperio petrolero depredador.  No admiten su total fracaso como opción de progreso o, siquiera, de supervivencia para la Vida, y no sólo para la humana.  Pero su único resultado posible es el caos, tras la hecatombe que se nos viene encima si no reaccionamos contundente y mundialmente, de una vez por todas.

6/7     Vigencia de condiciones
Adicional al vertiginoso y sorprendente desarrollo de las fuerzas productivas -que estamos presenciando como rebosan al sistema que les dio origen, exigiendo su superación, tal como lo postuló Marx-, la incapacidad absoluta de los sicópatas, que han predominado en la caduca Historia, para sostener sus sociedades jerárquicas e inicuas, cuya evolución y complejidad los han rebasado, es otro indicativo de que están maduras las condiciones “objetivas” para el cambio de era antropológica. 

Y las condiciones “subjetivas” -que habilitan a los oprimidos despojados de poder, para liberarse de los yugos y actuar con dignidad y soberanía- vienen madurando a un ritmo acelerado, desde el ejemplar y definitivo sacrificio del tunecino Mohamed Bouazizi en diciembre de 2010.

En algo más de dos años, se han ido transformando en multitudes conscientes y capaces las masas estultas y alienadas, divididas, enfrentadas mutuamente en defensa de los intereses de sus verdugos,
despreciadas y subyugadas; acostumbradas a sometérseles a los gobernantes para evitar amargarse más sus vidas, pues consideran que las circunstancias en que las viven no se pueden cambiar, como se los hacen creer sus dominadores…

Cada vez y en todas partes, la multitudes son más abundantes, calificadas, idóneas, informadas, autónomas, honestas, dignas y valientes, de modo que están más capacitadas y resueltas para hacer realidad eso de que el poder le pertenece al pueblo, a todo el pueblo, no sólo a algunas clases sociales privilegiadas mientras al resto le sería ajeno por definición. 

La conquista del “poder popular” fue el embeleco, seductor e irrenunciable, que les sirvió a los burgueses para atraer las simpatías de los franceses desposeídos, consiguiendo su apoyo para decapitar reyes a fines del s. XVIII. 

A pesar del engaño, ahora -cuando su ejercicio espontáneo y multitudinario cada vez es una realidad más extendida y sólida, exigida por los individuos soberanos que han ido librándose de las esclavitudes que la Historia impone para mantener sus aberraciones sociales-, dicho poder les puede servir a los ciudadanos honestos para cobrarles sus engaños y abusos a esos burgueses insensibles y demagogos, y, en general, a todos los politiqueros y gobernantes que los han subyugado, humillado y explotado, incluyendo a los anacrónicos reyes sobrevivientes y a los santones que imponen teocracias.

Tal despojo de la mayor conquista política de la Humanidad en lo referente a ejercicio democrático real, se concreta en la falsa democracia representativa, caracterizada por una burocracia corrupta, envalentonada con sus leyes, normas y poderes institucionales, tan inútiles para el bienestar de los ciudadanos pero adaptados para servirles incondicionalmente a los potentados, evitando que el poder popular les cobre sus delitos. 

Esta situación insoportable está clara y dolorosamente retratada con el tratamiento de impunidad y grandes beneficios dado a los banqueros ladrones por cuenta de la población indefensa y traicionada por sus gobernantes, en todos los países.  Excepto en Islandia, cuyo pueblo ha dado muestras ejemplares de soberanía y dignidad que habrán de inspirar a los demás, cuando se convenzan de que todos los políticos son corruptos, aunque jamás lo admiten y siempre posan de benefactores sociales imprescindibles y hasta heroicos. 

Por lo pronto, es obvio que la gallardía islandesa está inspirando al noble pueblo español, escandalizado por las canalladas de sus gobernantes, incluyendo al intocable fratricida, elefanticida y corrupto Juan Carlos de Borbón, quien pronto habrá de abdicar para tratar de salvar la obsoleta y anacrónica monarquía, que ya detestan los mejores españoles, los más evolucionados, y que a los demócratas de verdad les parece una absoluta aberración.

Sin duda, se trata de instituciones, potentados y siervos del poder, arbitrarios, inicuos y autocráticos. Al menos, así ha sido durante la vigencia de la Historia.  Pero ahora están decrépitos, agónicos y necesitados de sepultura.  Sólo falta que haya suficientes seres despiertos para hacer de sepultureros.

A no ser que se imponga el Juicio final promovido por los sionistas y que tan avanzado llevan -de modo que ya no habría nada qué hacer-, la dictadura de los sicópatas dominantes no podrá continuar en el período que  remplace la Historia, superándola y dándole continuidad a la conservación de la Vida y al progreso de la Humanidad, en una sociedad plana y solidaria, gratificante para todos sus miembros sin ninguna discriminación negativa. 

Desde luego, habrá de hacerse en una Tierra respetada, valorada, protegida y resarcida hasta donde sea posible, cuando los efectos de los daños causados por el consumismo no lo impidan definitivamente, que es lo que pretenden los potentados con las agresiones abominables a las que la somete el consumismo fomentado por la absurda apropiación privada de la riqueza pública.

En este nuevo período antropológico, lo fundamental es buscar y garantizar el bienestar de todos, asegurado por una sociedad plana, ajena totalmente a los caprichos, las ambiciones y la perversidad de los corruptos que asumen actualmente los gobiernos y la representación de los demás. 

Estos involucionados sicópatas han actuado en unas sociedades piramidales, autocráticas o jerárquicas, dominantes en la Historia y que concentran el poder y la riqueza en manos de seres codiciosos e inescrupulosos, causándoles a las mayorías dolor, sufrimientos y humillaciones, como su gran demostración de superioridad sobres sus víctimas honorables, laboriosas, creativas, crédulas y pacíficas.

Ahora, las condiciones son propicias para los pueblos, de modo que estamos obligados a aprovecharlas, como lo han venido haciendo las multitudes soberanas durante estos dos largos años de insurgencia popular, consciente, espontánea y contundente, cada vez en más partes y con mayor claridad e independencia en la acción y los objetivos, que pronto habrán de ser globales y resueltos con originalidad por cada pueblo, de acuerdo a sus propios parámetros culturales. 

Sin dudas, los pueblos soberanos son capaces de forjar estructuras democráticas auténticas, totalmente ajenas a las imposturas del liberalismo capitalista y de su Estado, con sus instituciones representativas, cuya función es ser esclavistas de las mayorías despojadas de riqueza y poder, mientras les garantizan impunidad y privilegios a quienes las subyugan y despojan.

7/7     Chavezlandia o plutocracia
En estas circunstancias, la situación de Venezuela es particularmente promisoria para los hombres de buena voluntad, en todo el Mundo, pues Rafael Hugo Chávez Frías logró elevar el nivel político de las masas alienadas por las clases dominantes (u oligarquía vendepatria), hasta el punto de que ahora esas mayorías son, cada vez más, multitudes conscientes y soberanas, dispuestas a ser dueñas de su destino, embargados todos y cada uno de sus miembros del espíritu de Chávez, un auténtico precursor de la post-Historia.

En vez de heredar un régimen caudillista, el pueblo raso venezolano ha asimilado el espíritu libre, arrogante, honesto, independiente, franco, desinhibido, justiciero, solidario, comprometido, arrojado, chavacano, desabrochado, auténtico, generoso y valeroso de su ejemplar guía.

En vez de un ejemplar de plutócrata, se trata de un auténtico espécimen popular, como la inmensa mayoría de sus compatriotas, lo cual le permitió entender los verdaderos desafíos de los pueblos frente a los enemigos comunes, que suelen montar a sus títeres en los gobiernos y, con su complicidad, tratar a los ciudadanos como recursos para explotar o víctimas para sacrificar.

Sin duda, Chávez es un maestro universal para las nuevas generaciones, libres de los prejuicios de sus alienados padres.  Su desplante constante a los poderes establecidos, sin complejos de inferioridad, actuando de igual a igual frente a cualquiera, por arrogante e importante que se creyese, trazan claramente el destino de los pueblos soberanos en la Aldea Global.

Chávez actuó prevalido de su condición social de elemento del pueblo soberano, que no está conformado por meros proletarios y campesinos sino por la  gran pléyade de individuos adoctrinados y  subyugados por los potentados pero que cada vez están más despiertos, empoderados y convencidos de que no son superiores ni inferiores a nadie, de modo que no tienen razón para ceder su soberanía a políticos profesionales, evidentemente corruptos, aunque sólo sea por impostores.  Y mucha menos razón tendrían para suplantar a los otros ciudadanos soberanos…

O sea -a pesar de las convicciones de los marxistas dogmáticos que sólo reconocen como revolucionario al proletariado en el sistema capitalista, lo que los induce a despreciar a las demás clases sociales-, los enemigos comunes de la Humanidad y la Vida los conforma la élite (o 1%) que sojuzga al 99% restante y no sólo a los desposeídos de riquezas personales, improductivas o poco productivas, como las que poseen las clases medias. 

Estas posesiones personales les permiten ser  relativamente independientes desde el punto de vista económico y, al menos a los más ilusos y despistados, amalgamarse y solidarizarse con las élites para eludir a los fracasados de las clases sociales inferiores.

Al menos así proceden mientras no les llega la ruina, que ahora se extiende tanto por España, Portugal, Irlanda, Chipre, Grecia y demás neoliberocolonias, derrotando orgullos falsos, fundados en bases endebles e ilusiones tontas.


Debido a sus convicciones, Chávez no tuvo inconveniente para actuar con ejemplar dignidad ante el títere Barak Obama, quien es manipulado por la Continuity of Government controlada por los sionistas y los wasp pero presume de gobernar el “imperio pitiyanqui”.  Tampoco se arredró ante el fratricida rey Borbón; recordándoles a ambos y a sus amos Rothschild, que ya no somos colonias y nos negamos a volver a serlo a pesar de los vendepatrias. 

También les notificó que no estamos dispuestos a permitir que nos hagan callar, y menos un ser tan ruin y corrompido como Juan Carlos, por mucho que mantenga engañados y expoliados a los españoles.  Por fortuna, éstos cada vez lo conocen más, de modo que le creen menos y repudian crecientemente la extraña y repugnante condición de subdidadanos, alienados, esquilmados y persistentemente engañados por los partidos de los politiqueros corruptos que sostienen el régimen y perpetúan sus instituciones anacrónicas y corruptas.


A diferencia de muchos gobernantes lacayos de los potentados y opresores de sus pueblos, el origen popular de Chávez y su identidad natural con los valores de los oprimidos, son innegables, evidentes y estimulantes, por no decir empoderadores de los ciudadanos marginados pero dignos.

De ahí que el apoyo a Nicolás Maduro no significa sujeción de los ciudadanos políticamente evolucionados al reemplazo del líder excepcional e irrepetible, sino reconocimiento de que él, como todos los discípulos de Chávez -que aprendieron libertad, soberanía, autonomía, reciedumbre y dignidad a partir de su ejemplo; que, conservando su propia identidad, son su reencarnación política, social y cultural-, son Chávez.  En consecuencia, ninguno tiene por qué subordinársele a nadie, ni estar dispuesto a que lo sigan desconociendo y pisoteando quienes se creen nacidos para mandar tanto como para apropiarse de las riquezas comunes, inclusive las que son sagradas e intocables.

La obligación del heredero señalado por Chávez para consolidar su singular revolución pacífica, notable continuación de la que quiso hacer Salvador Allende en Chile, es castigar a los enemigos comunes, desempoderar a todos los politiqueros y funcionarios, suprimir las jerarquías y darle al pueblo todas las facilidades para que gestione directamente los asuntos públicos, acudiendo a métodos realmente democráticos que garanticen que las decisiones tomadas sean las más favorables para el interés común y el bienestar de todos, y que ningún burócrata ambicioso y corrupto podrá volver a suplantarlos, al tiempo que se castiga ejemplarmente a quienes lo han hecho. 

En síntesis, su función como salvaguarda y continuador de la revolución, ha de ser permitirles a los ciudadanos, sin ninguna discriminación, asumir la democracia directa en vez de insistir en suplantarlos, como hace la falaz, decadente y agónica democracia representativa. 

O sea, le corresponde garantizar las condiciones para que los ciudadanos participen en la definición de los asuntos públicos, rechazando las espurias instituciones que materializan la representatividad; pero dotándose de las instituciones adecuadas para satisfacer sus ansias de consumo y libertad, en medio del respeto al medio ambiente y la promoción de la Vida. 

Los parámetros o criterios de la convivencia han de ser resultado de debates tan rigurosos, indiscriminados, amplios, extensos y depurados como sean necesarios para acertar en la satisfacción de las legítimas aspiraciones de las mayorías; castigar a sus verdugos, e impedir que puedan volver a oprimir y engañar a los demás.

Por eso, la idea de “gobierno del pueblo” no es mera retórica de Nicolás Maduro sino su apoyo a la democracia directa como única forma de gobierno aceptable en la post-Historia, cuyo umbral estamos atravesando, unidos como especie contra los enemigos comunes que insisten en perdernos, expropiarnos y anularnos. 

Su característica es que la soberanía reside en el pueblo, en todo el pueblo, no sólo en quienes se declaren chavistas o vivan en la pobreza.  Pero, aunque se expresa por cada ciudadano que desee participar, se realiza a través de los acuerdos sociales entre las mayorías lúcidas y honestas, expresadas conciente, libre e individualmente. 

Es que en las sociedades verdaderamente democráticas no se admiten representantes ni delegados ni especialistas que suplanten a nadie; ni se descalifica a ningún ciudadano, así su gusto musical nos parezca detestable o no quiera intervenir en nada o prefiera meterse en todo.


En su identificación con los despreciados y oprimidos del Mundo, Chávez está ejerciendo un papel similar al del Ché Guevara, quien, desde su asesinato, se ha convertido en inmortal y ubicuo.

Pero las guías de Chávez son pacíficas, como corresponde a la contemporaneidad, y más empoderadoras y democráticas que las del ídolo argentino-cubano. 

Sin embargo, ambos representan un humanismo superior, capaz de guiar a los forjadores de esa nueva Sociedad Democrática Global, inédita hasta ahora pero en trance de construcción acelerada, y ya con bases suficientemente sólidas y ecuménicas, mundialmente respetuosa de las soberanías, las culturas, las personas, la Vida y la Tierra.

¡Por ahí es el camino que deben recorrer todos los que deseen superar la opresiva Historia que fenece!

La verdadera riqueza son los seres creativos en vez de los recursos naturales que alberga la Tierra en sus entrañas para mantener sus propios equilibrios vitales, pero que el consumismo se empeña en extraer con saña perversa y letal, destruyendo ecosistemas cuya pérdida es irrecuperable, de modo que empobrece a toda la Humanidad. 

Amenaza su capacidad para sobrevivir al impedirle la producción de riquezas renovables; que será incapacidad absoluta una vez desaparecidos los nichos que albergan las condiciones para la reproducción de la Vida, y que el consumismo ataca sin piedad ni tregua, cambiándoselos a los vendepatria por divisas basura que carecen de valor pero que los traidores usan para abrir cuentas en paraísos fiscales, como los hijos de Álvaro Uribe, el ex dictador de Colombia, y el mismo Uribe, desde luego.


En síntesis, el pueblo de Venezuela tiene la oportunidad de profundizar en una forma novedosa de revolución que distinga claramente entre la Humanidad constituida por el 95% amenazado de extinción, y el 1% de sicópatas que la amenaza y carece de imaginación y creatividad para sacarla del atolladero.

Tal canalla internacional espera que el 4% de esclavos sobrevivientes, bien escogidos a través de filtros huxleyanos (de Aldous Huxley), sea suficiente para impedirles a ellos que caigan allí y, más bien, puedan conservar sus paraísos inmerecidos. Por eso, más bien insisten en hundirnos cada vez más en el pozo séptico a los demás desahuciados.

Por fortuna, cada uno puede actuar de acuerdo a sus intereses y su conciencia, incluido tú, aunque no te lo creas y sigas pensando que “especialistas tiene la madre iglesia”.  Aunque cada vez engaña a menos personas, es una explicación clásica entre los cristianos, bastante recurrida para despojar a los ingenuos, crédulos, mansos y hasta mensos, de su derecho a intervenir en los asuntos que los afectan.

En fin, tu verás si sigues disfrutando las cómodas mentiras o te unes a las vanguardias que están forjando la Sociedad Democrática Global, sin complejos de inferioridad ni timideces; con valentía, decisión y honradez, buscando garantizarles a los descendientes de las generaciones actuales, un futuro digno, sin sicópatas al mando.

ANEXOS:

1.     LA NUEVA CENSURA Y LOS SECRETOS DEL OPUS DEI Gastón Pardo
2.     Javier Monagas: “LO QUE NO ENTIENDEN DE CHAVEZ, PROPIOS Y EXTRAÑOS”
3.     La mejor red social la creó Hugo Chávez
4.     Brigadas populares en Brasil distinguen legado de Chávez
5.     Tracción de sangre


*****/*/*/*/*/*/*/*/*********
Si no desea seguir recibiendo estos correos, por favor,
remita un mensaje con el Asunto o Referencia: NO DESEO MAS ENVIOS.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Desde el 8 de Junio del 2011

Archivo del blog