Por los 10 millones de Chávez
Qué cosas tiene la vida, todo un camino de lucha por parte del Comandante y ahora que ha partido esta será, precisamente, la victoria más determinante que el pueblo le propine a la oligarquía. La derecha y las elites económicas de siempre estuvieron 14 años luchando por salir de Chávez y ahora que ya Chávez ha partido, finalmente se dan cuenta que su legado es irreversible. Ciertamente ya no se trata de una persona, el chavismo es un movimiento político de multitudes, conformado por millones y con una dirección monolítica. La oligarquía se da cuenta que ya poco puede hacerse y una muestra de eso es la venta de Globovisión: se dieron cuenta que, gasten el dinero que gasten el resultado será el mismo. Por demás está claro que, una vez que Globovisión deje de ser lo que es hoy, ellos, la derecha, habrán perdido su principal arma de guerra, la gran arma comunicacional que mentía, engañaba, conspiraba contra la Patria y garantizaba la movilización de los sectores antichavistas. También se quedarán sin candidato presidencial porque lo habrán quemado en esta elección y además, les tocará asumir la campaña por las alcaldías contra una maquinaria aceitada, que contaría no solo con el presidente de la República apoyando a los candidatos, sino también con los 20 gobernadores revolucionarios. El panorama para la derecha es sepulcral.
A sabiendas de esto, la derecha trató de confundir, diciendo que Chávez es una cosa y Maduro otra, cuando se trata de dos líderes del mismo proceso revolucionario en dos momentos políticos distintos. La realidad es que nadie que haya votado por Chávez el 7 de octubre va a preferir votar por el candidato antichavista antes que hacerlo por Nicolás Maduro, el candidato del proceso revolucionario.
Todo el que haya votado por Chávez sabe que Capriles es la misma persona que protagonizó un golpe de Estado contra el Comandante, en el cual el objetivo era su propia vida.
Todo el que haya votado por Chávez sabe que Capriles es el mismo candidato que durante la campaña pasada se burló del Comandante diciendo que estaba “viejo” y “enfermo”.
Todo el que haya votado por Chávez sabe que el candidato antichavista duró 14 años atacando la gestión del Comandante, y que hace tan solo tres meses decía que este gobierno era un completo fracaso.
Todo el que haya votado por Chávez sabe que si la derecha llegara a ganar, van botar a un gentío de las instituciones públicas, no solamente porque detestan al chavismo y todo lo que éste representa, sino porque su visión del estado es neoliberal, por eso para ellos lo normal es la reducción del tamaño del estado.
Todo el que haya votado por Chávez sabe que traicionaría todo aquello por lo que el Comandante luchó, y se pondría de parte de quienes lo asesinaron si llega a votar por Capriles o si deja de ir a votar este domingo.
Pero el chavismo sabe que la derecha es minoría. La propia derecha sabe que no tiene pueblo, y lo demuestra toda vez que su campaña se basó en copiar logos institucionales del gobierno y símbolos políticos del chavismo, creyendo que la gente es gafa y carece de memoria.
Lejos de convencer a algún chavista, la derecha ha perdido muchos votos de personas que decepcionadas por alguna mala actuación de alguna institución, prefirieron botar por la derecha a manera de voto castigo el 7 de octubre… Pero es gente que históricamente votó por Chávez y que ante la partida física del Comandante le despedirán con su último voto, porque quien se mide en estas elecciones es el propio Chávez, eso lo sabe cualquiera, pese a que la derecha trate de convencer de lo contrario.
Si bien el proceso revolucionario es un proceso colectivo, es absolutamente indudable que este proceso nació por la visión y el liderazgo del Comandante Chávez: él lo concibió, fue calculando cada paso, desarrolló lo táctico y lo estratégico, lo vislumbró a futuro… y lo planificó de manera tan soberbia que fue capaz de direccionar lo que había que hacer en su ausencia: el gobierno de Nicolás Maduro será la continuación del mismo proceso que iniciara el Comandante Chávez.
A aquellos que el 7 de octubre votaron en contra, lo que les digo es que yo puedo entender que una persona que viva o provenga de los sectores populares tenga críticas hacia el proceso revolucionario. Puedo entender que esté sumamente molesto con algún alcalde o ministro. Pero lo que no se puede entender, porque no tiene sentido, es que alguien, que viva o provenga de un sector popular piense votar por un candidato, empresario, rico de cuna, al que jamás en su vida le importaron los pobres.
Porque la elección del 14 de abril va mucho mas allá de ser simplemente una elección de un candidato contra otro, esta es la máxima expresión de una lucha de clases, de los pobres que han insurgido tomando el poder contra la soberbia de los ricos que, acostumbrados a hacer en este país lo que les daba la gana, observan con recelo cómo ahora la gente se organiza en las comunidades y comienza a tomar el poder.
Porque ahora, por primera vez, la educación se democratizó y hemos llegado a cifras récord de estudiantes a todos los niveles educativos y nos hemos convertido en un país libre de analfabetismo.
Porque ahora tenemos un gobierno que responde por las familias venezolanas, y la misión vivienda es una prueba de ello: este gobierno en 14 años construyó muchas más viviendas que en los 40 años de la Cuarta República.
Porque gracias a este gobierno por primera vez hay democracia. Porque el Presidente de mi país, cuna de libertadores, ya no va a arrodillársele a Estados Unidos como hacen la mayoría de los presidentes del mundo y como durante décadas lo hicieron los que estaban antes de Chávez. Porque ahora mi país no es uno más de relleno que va a levantar la mano cada vez que los gringos nos lo ordenen en la ONU o la OEA.
Porque ahora mi país produce automóviles, celulares, aviones no tripulados, tractores y hasta comienza a ensamblar satélites, todo lo anterior hecho por empresas venezolanas, a diferencia de antes, que se instalaban ensambladoras de empresas extranjeras que nunca nos daban transferencia tecnológica ni asumían ningún compromiso con nuestra nación.
Porque ya no existe la recluta que me rompía el carnet estudiantil en la cara ni el policía que repartía peinillazos y me decía groserías en la calle. Ni tampoco el Ejército que allanaba las universidades y asesinaba a los estudiantes dentro de ellas.
Porque la mujer dejó de ser considerada por algunos un adorno y paso a ser reivindicada con una ley y ocupar cargos como nunca antes se vio en gobierno de presidente alguno en el pasado.
Porque Bolívar dejó de ser un cuadro en la pared como lo era para los politiqueros de la Cuarta que solo le citaban una frasecita descontextualizada una vez al año, tal como lo hace hoy el candidato de la oligarquía y su comando de burgueses antibolivarianos.
Porque el destino de la humanidad se decide en nuestra tierra, ya que de caer el proceso revolucionario caerían todos los procesos insurgentes y de integración, y se implantaría definitivamente la tecnocracia neoliberal capitalista destruyendo todo nuestro medio ambiente, generando más guerras por petróleo y profundizando la miseria de millones.
Por nuestras juventudes, por nuestros hijos, por nuestro presente y nuestro futuro, este 14 de abril yo voy a votar por Nicolás Maduro y voy a luchar por entregarle a Chávez sus 10 millones.