martes, 6 de marzo de 2012

Una mirada a los procesos de integración de América Latina y El Caribe



Por: Carmen Victoria Montes Álvarez

La República Bolivariana de Venezuela desde décadas pasadas ha sido fiel defensora e impulsora de la integración Latinoamericana y Caribeña. Así lo demuestra, el pensamiento de nuestro Libertador Simón Bolívar en diferentes discursos e iniciativas, en los que siempre manifestó el sueño de unir a la América en una sola nación. La Carta de Jamaica, escrita por el Libertador, el 6 de septiembre de 1815, durante su exilio en Kingston, es considerada por muchos un documento profético, porque en ella el padre de la patria ya visualizaba  la importancia y necesidad de integrarnos en una sola nación. En ella destacó: “Es una idea grandiosa pretender formar de todo el mundo nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo (...). ¡Qué bello sería que el istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo[1]1.”


Este  proyecto continental en pro de la unidad, siempre estuvo presente en el ideario del Libertador y es precisamente una de las razones que lo llevó años mas tarde a convocar el magno Congreso Anfictiónico de Panamá, instalado el 22 de Julio de 1826. Allí planteó entre otras iniciativas, un Convenio de Unión, Liga y Confederación Perpetua entre los Estados presentes en el Congreso. Lamentablemente este sueño no logró concretarse, privaron entre las naciones intereses mezquinos, desconfianza, conflictos internos y discrepancias entre ellos.


La idea de la integración continuó siendo un tema de interés para las naciones Americanas. Es así como en las Conferencias Panamericanas surgidas entre 1889 y 1954, fue planteado  la unión pero en el ámbito comercial. Estados Unidos, fue el país que convocó la Primera Conferencia Panamericana, fijando entre los puntos a debatir en esta primera cita: una unión aduanera que fomentara el comercio reciproco entre las naciones, el uso del arbitraje para las disputas y diferencias que existieran o pudieran suscitarse en los diferentes países americanos y la adopción de una moneda común, entre otros. Como resultado de estas conferencias fueron adoptadas medidas para regular las relaciones no sólo en el ámbito comercial, sino también en materia política, social y de defensa, tales como: Establecer acuerdos en materia de extradición con los Estados Unidos, Creación de la Organización Panamericana de la Salud; Aprobación del Convenio General de Conciliación Interamericana; Aprobación de las Convenciones sobre Agentes o Funcionarios Diplomáticos, sobre Tratados, Código de Bustamante (derecho Internacional privado), Fue acogida una resolución denominada “Declaración de Principios sobre Solidaridad y Cooperación Interamericana”, el cual establecía que todo acto que perturbara la paz en el continente sería considerado como perjudicial para todos los Estados americanos. Esta Declaración sentó las bases para la creación del TIAR. Creación de la Organización de Estados americanos (OEA), entre otros.

La idea de integración surgida de las Conferencias Panamericanas, tuvo como motivación fundamental el incremento del intercambio comercial y el interés de los Estados Unidos de imponer un modelo de integración muy diferente al que planteaba Simón Bolívar. El libro Venezuela y las Conferencias Panamericanas 1889/1923, editado por el Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores (MPPRE), destaca al respecto lo siguiente: “En noviembre de 1881, los Estados Unidos pondrían en marcha su propio proyecto de integración con el pretexto de discutir un proyecto de arbitraje regional cuyo verdadero objetivo (...) sería el de incrementar el flujo de intercambio comercial con los países latinoamericanos y ejercer una completa dominación política y económica del continente a través de su doctrina Panamericanista2”.

Los acuerdos de integración que llegaron a concretarse en América Latina y el Caribe, a partir de la década de los sesenta, recogen el mismo espíritu de las Conferencias Panamericanas, la integración con fines comerciales. El primer esfuerzo de integración que llegó a concretarse fue la Asociación Latinoamericana de Libre  Comercio (ALAC-1960) transformada posteriormente en Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI-1980). En Centroamérica surge el Mercado Común Centroamericano (1960); por el Caribe, la Comunidad del Caribe (CARICOM). En los países andinos, la firma del Acuerdo de Cartagena (1969) otorga el nacimiento al Pacto Andino, actual Comunidad Andina (CAN), esquema al que perteneció la República Bolivariana de Venezuela; y en el sur, el Mercado Común del Sur (Mercosur- 1991), bloque en el que aún estamos en proceso de adhesión.

Todos los bloques de integración antes mencionados se plantearon como objetivo primordial la liberalización del comercio, y aunque han logrado avanzar en acuerdos  fundamentales como el medio ambiente, convenios en el aérea educativa, cultural y social, existen aún muchos obstáculos sin superar, entre ellos: el combate a la pobreza, la débil interconexión física, el bajo intercambio comercial intrabloque, las inestabilidades internas en algunas naciones, los conflictos limítrofes aún no resueltos, etc.

Las criticas al modelo integración comercial surgido a partir de la década de los sesenta, han impulsado la necesidad de plantear un nuevo modelo de integración. Surge en el año 2001, el ALBA, propuesto por la República Bolivariana de Venezuela, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe. En el año 2004, con la firma de la Declaración de Cuzco, fue creada la Comunidad Suramericana de Naciones, actualmente Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Con la reciente creación de la  Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, constituida formalmente en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, celebrada en Caracas, en el mes de diciembre del año 2011, se plantea un nuevo mapa de la integración. El haber reunido a 33 países de la región en esta cita muestra que existe una gran voluntad política para avanzar en la unión regional.

El sueño de Bolívar de crear la Patria Grande, es posible si los esquemas de integración logran cohesionarse. Para ello es necesario un  mayor entendimiento entre las naciones, adoptar medidas y mecanismos donde los países puedan llegar a acuerdos, independientemente de sus diferencias políticas, económicas y sociales. El reto es grande pero no imposible, dejemos a un lado los intereses particulares y mezquinos, y apostemos por una región independiente y soberana, donde impere el desarrollo con justicia social y la inclusión, y los logros de la integración beneficien a los pueblos, recordemos que sin la participación de ellos no hay integración posible.





1 Carta de Jamaica. Disponible:  http://www.formacion.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2010/07/BOLIVAR_CARTA_DE_JAMAICA.pdf
2 Ministerio del Poder Popular para las Relaciones Exteriores. Venezuela y las Conferencias Panamericanas 1889/1923. p.13

Fuentes
-ASAMBLEA NACIONAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA. Hacia una Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Caracas, Noviembre  2010
-SUREDA DELGADO,  RAFAEL. Derecho Internacional Americano. Apuntes de clase para el uso de los estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales. 1993
-MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LAS RELACIONES EXTERIORES. Venezuela y las Conferencias Panamericanas 1889/1923.  Año 2011
-MINCI. Antecedentes, desarrollo y conclusión del Congreso Anfictiónico de Panamá. Disponible: www.minci.gob.ve

Publicación Barómetro  05-03-12


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