jueves, 22 de marzo de 2012

¿Por qué Conmemoramos el Caracazo?


Omar José Hassaan Fariñas

No todos tenemos que ser historiadores o poseer un conocimiento profundo sobre la filosofía de la Historia para poder apreciar la importancia de la misma, o para apreciar como la secuencia de eventos  de nuestro pasado no solo crea nuestro presente, sino que constituye la propia fábrica de nuestra identidad. Sin la historia, y la propia articulación de la misma, no solo no poseemos un rumbo claro hacia el futuro, sino que tampoco poseemos una forma de definirnos como nación, como pueblo. Quien manipula la historia para sus propios fines políticos no solo roba el pasado de una nación, sino que “secuestra” su futuro también.
  
Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás - poeta y filósofo español – nos informa que “Quien olvida su historia está condenado a repetirla” en su obra La Razón en el Sentido Común”. Como siempre, el ser humano encuentra argumentos para repetir los mismos errores del pasado, invariablemente con motivaciones netamente egoístas. Los aliados colocaron la frase señalada en la puerta de un campo de concentración Nazi en Polonia (ahora un museo), pero al mismo tiempo el fascismo europeo se regenera hoy en día en el mismo continente, absurdamente ignorando todas las enseñanzas de la historia, buscando chivos expiatorios para justificar sus propios fracasos políticos y sociales.   


Los palestinos tienen mucho que enseñar sobre la importancia de la historia, particularmente cuando se les secuestra la misma para “borrarlos” del mapa. Los sionistas en la Palestina, al igual que sus aliados en Europa y los EEUU, han trabajado diligentemente para borrar la historia de los palestinos, con la finalidad de justificar el atraco a mano armada más grande de la historia, el cual culminó con la creación de la nefasta quimera sangrienta que hoy en día se autodenomina el “Estado de Israel”, mientras que el pueblo que siempre ha existido en la Palestina se les niega no solo la capacidad de sobrevivir, sino hasta el más básico derecho fundamental: el derecho a su propia historia. Hace poco, el candidato en las primarias presidenciales por el partido “Republicano” en los EEUU, Newt Gingrich, informó que el Pueblo Palestino es un Pueblo “inventado”, asunto que no solo él propone, sino que varios “historiadores” sionistas han sugerido como instrumento político para negarles a los palestinos lo que a los judíos se les entregó en 1948. Es el poder para articular - o manipular – la historia, que determina su utilidad como herramienta política, asunto que debemos comprender claramente, si deseamos que se repita la tragedia palestina en la Venezuela bolivariana.

El 5 de marzo encontré un excelente artículo sobre la manipulación y la falsificación de la historia en el diario Tal Cual, escrito por el economista Maxim Ross, del instrumento neoliberal conocido como el “Centro de Divulgación del Conocimiento Económico”, aparato ideológico que ayudó a implementar las recetas del Fondo Monetario Internacional en Venezuela durante las décadas negras de 1980 y 1990. La hemorragia ideológica de este intelectual monetarista es ya bien conocida, y no se desvía para nada de los conceptos más fundamentales del dogma neoclásico. Lo inquietante del artículo es que proporciona algo más peligroso que la misma basura habitual sobre la santidad del mercado. El peligro que se puede ver en el artículo no es solo en el sentido retorcido de defender lo indefensible – la reforma económica de 1989- sino que se prepara el escenario para lo que ciertos sectores en Venezuela esperan que vaya a suceder después del 7 de octubre de 2012.
  
El delicado señor Ross se encuentra totalmente indignado por las conmemoraciones del mes de febrero, particularmente la “terrible” rebelión militar del “golpista y comunista” (ya saben quién es), y por los “lamentables sucesos del 27 de febrero”, como él los señala, minimizando y reduciendo los eventos del Caracazo con su tono de redacción a una mera inconveniencia frívola. En el artículo, el Señor Ross nos informa que:

“…a mi juicio poco tiene que ver (los sucesos del 27 de febrero de 1989) con la sostenida tesis de que fue una protesta contra las políticas de reforma de la época y contra el FMI. La verdad es que estas ni siquiera se habían iniciado tal como se ha dicho, solo que la propaganda izquierdista calificándolo como “paquete” sembró las bases del enfrentamiento”

Ante todo quiero señalar lo tan “divertido” que es la expresión del Señor Ross, cuando califica uno de los peores látigos que sufrió el pueblo venezolano como “sincerar las tarifas de los servicios y bienes públicos” y que “ya no resistía mayor tiempo”. Una mentira escrita tantas veces se hace verdad  para el Señor Ross, como también era para el Señor Joseph Goebbels del III Reich, anteriormente. 

No voy a señalar aquí los detalles macroeconómicos de la vida cotidiana venezolana en el año del Señor mil novecientos ochenta y nueve. Para eso les refiero a la intervención del Camarada Rodrigo Cabeza – quien fue Ministro de Finanzas y es un economista como el Señor Ross (aunque de una tendencia bien diferente) - el 27 de febrero de 2012 en el anfiteatro de la plaza Juan Pedro López del Banco Central de Venezuela, en la cual expone detalladamente el desastre que crearon las elites de la IV República y las consecuencias económicas y sociales. Los indicadores que utilizó el Parlamentario no son de un “Libro Rojo” del eje del mal comunista en Venezuela, sino las propias cifras del Banco Central u otras instancias del gobierno venezolano de la época. Lo que sí deseo señalar son las implicaciones políticas y sociales de manipular la historia, como lo trata de hacer el Señor Ross.

Primero, trata de burlarse del lector al afirmar que “ni siquiera se habían iniciado” las reformas que supuestamente causaron tanta controversia. ¿Entonces la gente salió a la calle solo por la “conspiración” de la izquierda? ¿Tanta fuerza tenía la izquierda, derrotada en la década de los sesenta del siglo pasado, perseguida violentamente por el puntofijismo, masacrada y encarcelada, pero aún con eso poseía tanta fuerza como para movilizar a la gente en las protestas más explosivas que ha tenido Venezuela? La derecha siempre ha acusado a la izquierda de sufrir de paranoia de conspiración, pero ahora generan teorías de conspiración que no poseen ni hasta la más mínima relación con la lógica. El pueblo salió a las calles cuando las primeras medidas nefastas se aplicaron – asunto que el mismo Señor Ross menciona en su artículo, ¿eso no fue suficiente para que estalle el Pueblo contra las medidas? Las condiciones socioeconómicas del país ya eran deplorables, y las primeras medidas solo exacerbaron lo que ya existía en la sociedad en general.

Es típico de los apologistas de la IV República de exaltar las virtudes del veneno que impusieron al pueblo en 1989, y por el resto de la década de 1990. Otros señalan que los sucesos del 27 de febrero fueron solo “saqueos” de antisociales y “malandros” que aprovecharon la coyuntura para robar y quemar, resentidos de una pobreza producto de su propia “flojera” y falta de deseo para el trabajo. ¿Y las rebeliones militares? Ambas fueron perpetradas por grupos de “oportunistas” que querían el poder para ellos mismos, unos criminales que buscaban romper el orden y violar las leyes. Sus actuaciones fueron de avaricia y lujuria por el poder, mientras que la realeza partidista y oligárquica aplicaba las medidas para “ayudar” al pueblo. Quisiera preguntarle al Señor Ross si la siguiente lista se debe atribuir a la “conspiración” de la izquierda comunista mundial:

País
Fecha
Protesta
Argelia
1988
Más de 200 muertos en protestas por restructuración macroeconómica (RM)
Benín
1989
Estudiantes protestan por reducción de 50% del salario (RM del FMI)
Bolivia
1985
Protestas por incremento en el precio de la gasolina (paquete FMI)
Ecuador
1987
Estudiantes y Sindicatos protestan paquete del Gobierno
Egipto
1977
Protestas contra suspensión de subsidios decretado por el paquete del FMI
Jamaica
1985
Protestas en toda la nación por el incremento en el precio de la gasolina
México
1994
Ejército Zapatista se crea en respuesta a las medidas del NAFTA
Rusia
1993
Protestas en contra del paquete del FMI impuesto por Yeltsin
Zambia
1987
Protestas por suspensión de subsidios a la comida.

La tabla anterior señala una pequeña muestra al nivel mundial de lo mismo que sucedió en Venezuela en 1989. Es de notar que las protestas en Venezuela no se dieron solo en 1989, sino que continuaron durante toda la década de 1990, aunque no fueron de la magnitud del Caracazo. Las protestas que señalamos aquí en la tabla no se tradujeron directamente en victorias electorales para la izquierda en esos países, sino en represión continúa por parte de los gobiernos que aplicaron dichas medidas, por lo cual se puede descartar fácilmente las teorías conspirativas del Señor Ross y toda la derecha internacional. Igualmente, las protestas de la Primavera Árabe, y luego las del continente europeo y los movimientos “Occupy Wall Street”, todas son productos de las condiciones socioeconómicas que genera la reestructuración macroeconómica que se impone actualmente en esos países (de acuerdo a sus propios participantes), y la ausencia de liderazgo y representación política en los varios movimientos de protestas señalados es la mejor indicación de la naturaleza espontánea de las mismas y que carecen de “conspiraciones” por parte de la izquierda que tanto señalan los apologistas de la derecha.   

Pero más allá del debate general sobre la relación orgánica entre las medidas catastróficas fondomonetaristas y la erupción de los pueblos del mundo, debemos señalar dos aspectos fundamentales de los esfuerzos de la derecha que se pueden ver en artículos como el del Señor Ross. El primero es el “secuestro” de la historia: de la misma manera que los sionistas les secuestran la historia a los palestinos para negarles su propia identidad, la derecha venezolana secuestra la historia del pueblo venezolano para poder negarle no solo sus derechos socioeconómicos, sino su propia identidad. El venezolano se rebeló, resistió y luchó contra la injusticia, y eso no solo crea resistencia sino que también crea identidad, una identidad nacionalista, patriótica y solidaria, una cultura de aguante y de rechazo al sometimiento, una manera de identificarse como nación y como pueblo, identidad que hoy en día existe más fuerte que nunca. Esa identidad es el peligro más contundente para la derecha en este y todos los países del mundo, pues es el mismo espíritu que tantas veces ha derrocado al colonialismo y al neocolonialismo que se manifiesta en las medidas del FMI y el Banco Mundial. Negarle al pueblo venezolano su espíritu combatiente - su espíritu de resistencia - es equivalente a regresarlo al estado vegetativo que buscaron generar e imponer por tantos años de olvido y miseria durante la IV República. Peor es cuando se reduce ese espíritu, esa historia hecha de sudor, sangre  y cuerpos en fosas comunes, de sufrimiento y tortura, a meros actos criminales de delincuentes y antisociales, argumento que demuestra el profundo sentido de odio de clases que ellos tanto acusan a la izquierda de fomentar.

El segundo aspecto que revela el artículo es lo que el Comandante Chávez ha señalado desde el 7 de febrero de 2012, luego de que la burguesía le otorgó a sus militantes la opción de escoger entre el candidato A y el candidato A*. Si las medidas neoliberales no fueron las que detonaron las protestas, ¿pues por qué no se deben aplicar una vez más? Se prepara el terreno otra vez para que el representante de la burguesía aplique las mismas medidas que se aplicaron en 1989 (Gran Viraje), y luego en 1994 (Agenda Venezuela), luego de su supuesta victoria el 7 de octubre de 2012. No existe razón para no aplicarlas, pues es lo que necesita el país, y las mismas nunca fracasaron, solo que la izquierda “conspiró” para destruir el país.    

Hoy en día conmemoramos el 27 de febrero de 1989, como también el 04 de febrero de 1992, no pos razones partidistas, ni por conspiraciones de la izquierda, sino porque representan hitos en el camino del Pueblo venezolano y su resistencia, de la misma manera que cada 24 de junio conmemoramos otras formas de resistencia venezolana a la opresión y la injusticia. Conmemoramos para no olvidarnos de los sacrificios de nuestro Pueblo, para no olvidar el yugo y la injusticia, y como dice tan claramente en el himno de la República Bolivariana de Venezuela: Y si el despotismo levanta la voz, seguid el ejemplo que Caracas dio. Conmemoramos para no olvidarnos, y para no darles la oportunidad a nuestros opresores para que secuestren nuestra historia colectiva de sacrificios y luchas para sus propias agendas. Conmemoramos para que no digan que no existe Pueblo en Venezuela, de la misma manera que dicen que no existe el Pueblo Palestino. Conmemoramos no por la identidad de un partido o de una tendencia política, ni hasta por un liderazgo histórico como el del Comandante Hugo Chávez, conmemoramos para fortalecer la identidad venezolana, nuestra manera de percibirnos a nosotros mismos. La historia no es de la oligarquía, es del Pueblo, y el mismo luchará contra la omisión y el olvido con la palabra y la memoria.  Ellos no repetirán, y la historia no se repetirá tampoco.

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