miércoles, 21 de marzo de 2012

La violencia en Venezuela es un capital político de los enemigos de la patria y sus amos


Javier Del Valle Monagas Maita (*)
       El ser humano se puede clasificar desde el punto de vista de la razón, la lógica, solidaridad y el amor al prójimo en dos grandes grupos específicos: A) Buenos, B) Malos. El resto - la intensidad -  son solo escalas que indican cuanta bondad se ejerce o cuanta maldad se aplica. Pero en definitiva una aporta al bienestar y la salud colectiva en todos los aspectos. Mientras la otra, solo asume las funciones de vida para sí, para sus intereses particulares, para alimentar el ego, sin reparar en el daño que ocasione para tal fin.
       En el capitalismo, la acumulación de riquezas, es el fin último. Quienes padecen de esa peligrosa enfermedad,  anteponen la ganancia máxima, por encima  de la vida misma. Esa es la razón de las deforestaciones masivas, de las guerras de exterminio, de la explotación del hombre por el hombre. El capitalismo tasa todo. Para los contaminados con ese virus, nada puede ser gratis en la vida.  En esas circunstancias el ser humano no tiene valor como tal, si no por lo que posee, no importa como lo adquirió. Un método muy apreciado por quienes  viven, piensan y actúan como capitalistas, es la violencia.  Es más, generalmente la hacen acompañar de la mentira para que el efecto destructivo sea mas eficiente y el beneficio privado sea mayor.
      En nuestra Venezuela, tenemos la desdicha  de poseer un sector político mínimo de la sociedad que está en fase crítica de padecimiento de capitalismo, es tan avanzado el mal, que tienen alianza establecida con el país, cuyos gobiernos han hecho mas daño  a nuestra nación y al mundo en general.  Ese sector infeliz es denominado oposición.  Su padecimiento y obcecación es tan terrible, que no les ha importado exponer la vida de sus propios correligionarios, a los cuales utilizan como carne de cañón, para producirles daño, e intentar luego acusar al gobierno nacional de culpable.  Son muchos los ejemplos en los cuales se convocan marchas o manifestaciones, en las cuales esa criminal dirigencia de la oposición, infiltra a sus asesinos con armas de fuego, o con bombas incendiarias, mismas que utilizan contra los órganos de seguridad y contra sus propios militantes.
      Ese sector disociado de la vida nacional, ha puesto bombas en embajadas, ha asesinado a sus militantes tal como el 12, 13 de abril del 2002, y los soldados y damas de la plaza Altamira, al fiscal Danilo Anderson, etc. Utiliza sus medios disociadores, para acusar al gobierno nacional y a los sectores pobres, de ser violentos. Pese a que ofenden y denigran de la población venezolana, impulsan a sus seguidores a que se armen y discriminen a los pobres del país, los califican de chusmas, ladrones, delincuentes, gana pan, borrachos, etc. etc. Muy a pesar que cuando acuden a las barriadas populares lo hacen armados hasta los dientes, lanzando ofensas y disparos a diestra y siniestra. Esos infelices, acusan al pueblo, al gobierno de violentos.  Más, no existe un programa de opinión, donde  no vierta su desprecio y odio hacia las mayorías populares, con un lenguaje denigrante u ofensivo,  los minimizan y hasta los borran como colectivo. Ellos no hablan de pueblo, en su alocado discurso, solo nombran la sociedad civil, que es conformada por todos aquellos desadaptados sociales que poseen dinero, o disfrutan de un cargo bien remunerado. Para esa gente, el ideal de realización humana y divina, es vivir o pasear en USA, no importa la drogadicción, la prostitución y lo absurdo del modus vivendi de ese país, incluso si los discriminan como latinos. Ellos se pintan el pelo de rubio, así su piel sea negra, se hacen cirugías para parecerse al prototipo del yanqui alienado, utilizan una vulgar imitación del lenguaje  Yanqui, compran los autos y aparatos de moda en USA, visten como los yanquis, caminan como los yanquis, comen la basura chatarra de los yanquis, ven las películas basuras de los yanquis, duermen como los yanquis, se hacen implantes hasta en las nalgas para parecer yanquis, pero mean y cagan como el pueblo.  Para esa gente, la violencia inducida por los programas y películas yanquis, no son malas, sueñan con que sus hijos sean unos “Rambos” para matar negritos, latinos y pobres por todo el mundo, muchos “hombres” sueñan con casarse con otro de su condición y vivir en la gusanera de MAIMI  o, en cualquier cuchitril de Nueva York.
     Desde 1999 para acá, los medios audiovisuales preferidos de esos locos, les incitan a atacar todo lo que huela o aparente a pueblo y libertad. Ellos han asesinado a choferes dentro sus busetas de trabajo, por no apegarse a paros criminales e ilegales, increíblemente, arremeten contra los órganos de seguridad del estado de una manera violenta y sin sentido. Gracias a que nuestros cuerpos policiales hoy, no son como los de la cuarta república, donde asesinar pueblo y estudiantes era una moda de los gobiernos de entonces.  Historias hay demasiadas para comprobarlo.
     Se ve a diario sus líderes  en los medios comunicacionales a su servicio, amenazar con incendiar ciudades, con tomar al palacio de gobierno, con destruir embajadas, con demoler organismos del estado, etc. sus empresarios destacados, se roban los fondos del pueblo y de ellos mismos.  Luego se van a la cuna de la putrefacción mayamera, a disfrutar. Mientras aquí, esos absurdos los endiosan y los catalogan de perseguidos políticos, incluso  existen líderes empresarios que reconocen públicamente que son ladrones y aun así, los proclaman héroes, por que son dueños de los medios de comunicación que los incitan a la violencia, odio y desprecio del pueblo y de su propio país o de bancos quebrados fraudulentamente. Muchos son tan descarados, que claman públicamente por la bota de un general yanqui, oprimiendo a esta nación y robándose todas las riquezas, dirigiendo las relaciones internacionales desde Washington y organizando nuestra economía en base a los intereses Sion – yanqui y en detrimento del país.
    Con todo eso y más estos locos, acusan a los revolucionarios, de violentos,  mientras son ellos los que general muerte, odio, inseguridad y rencor. Ellos hablan de convivencia. Pero su convivencia es la de no hablar, no protestar, no exigir respeto, y la de poseer todo el poder para robarse los fondos públicos y masacrar al pueblo como en el pasado. Por eso es que no los dejaremos volver jamás.
 (*) Abogado Bolivariano
Faceboock: Javier Del Valle Monagas

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