jueves, 1 de marzo de 2012

El discreto encanto de la burguesía


Miguel Ángel del Pozo

¡Sorry! No nos estamos refiriendo a aquella película de Luis Buñuel donde expuso los pecados de las burguesía do quiera se encontraran en los países capitalistas. Tampoco nos referimos a los comportamientos de la burguesía racista del sur de los EEUU de América expresados en la película: “The Help” (“Criadas y Señoras”; “Historias Cruzadas”) donde, además, se exponen las culturas, educaciones, alienaciones y la real Historia consecuencial de aquella “Guerra Civil”, cuando triunfó el Norte y fue derrotado el Sur cuando, aún hoy en día, se están expresando las razones y sinsabores en la actual “carrera por la denominación” de los pre-candidatos republicanos (GOP) del Imperio quienes están no solo denunciando a Barack Obama como “socialista-comunista e islámico” (sic) y sinuosas expresiones del más rancio racismo (léase: acta de nacimiento) sino que, además, en el marco de su cultura político-racista-religiosa sureña, echan mano del significado, real y político, del Comandante-Presidente, Chávez Frías, para exponer, clara y transparentemente, los designios-objetivos además de las soluciones socio-políticas contenidos en sus propuestas político-nacionales-fascistas
conjuntamente con los objetivos en política exterior estadounidense buscando salvar la economía capitalista-Imperial-imperialista del norteño país (cuyo Poder está radicado en Washington), al tiempo que, por aquellos recónditos lugares en el inconscientes colectivo sureño-estadounidense, buscarían el “renacer” del aspirado y añorado “american way of life” del más puro de los racismos inquisitoriales sureños tradicionales y expresados en esa conciencia de clase burguesa-campesina (“Lo que el viento se llevó”) que se desarrollaron y se desarrollan gracias a los paradigmas del sistema capitalistas desde sus primeros pinitos, como sistema económico, en praxis, por aquellos burgomaestres constructores, aquellos cambistas y comerciantes vis a vis los decadentes señoríos de la Europa medieval hacia la modernidad cuyos fundamentos fueron trasladados por los expulsados del territorio de la Corona británica hacia la colonia “americana” (sic). Disculpen; el tema es aún más complejo, lo dejaremos, por ahora, en el tintero.´

Nos referimos, concretamente, a las pasadas primarias de la oposición venezolana al Poder Popular, a la Revolución Bolivariana y al líder de los revolucionarios, chavistas y nacionalistas, Hugo Rafael Chávez Frías. Nos permitimos poner dicho orden por razones teórico-revolucionarias pero el inconsciente de la burguesía criolla-anti-nacionalista coloca en primer lugar y como objetivo fundamental al líder de la Revolución Bolivariana y obediente Presidente al Poder Popular, Hugo Rafael Chávez Frías. Pero ¿Por qué la burguesía criolla-gomecista le tiene tanto encono a Chávez Frías?¿Por qué nació en un pequeño pueblo de provincia de tierras indomables? ¿Será porque logró conjugar la esencia misma del pensamiento de lo histórico-revolucionario-libertario en la dignidad de un pueblo nacido para dar libertades?¿Será que la burguesía por su condición de clase, rechaza cualquier figura política que no encarne sus paradigmas de clase, conscientes e inconscientes, cuando por clase consideramos todas las variables sociales que vayan desde lo antropológico hasta lo social-económico?

Vayamos al “elegido-ungido”. Henrique Capriles Radonsky es un político ungido (chosen) por lo más rancio de la política clasista criolla-gomecista, ergo, anti-comunista, de la 4ta República. Cuando fue designado, ungido y proclamado como Presidente de la Cámara de Diputados del antiguo Congreso Nacional, fueron muchos los dirigentes del partido que lo había elegido y de las bancadas de aquella oposición-capitalista adscritas al “puntofijismo” y sus coláteres, que fueron sorprendidos, se opusieron, no comprendieron y se “arrecharon” con tal decisión de la cúpula de lo más rancio de las derechas tradicionales criollas “eurocéntricas”; pero la decisión estaba “tomada” y así fue como el “ungido” fue elevado a las obligadas normas protocolares del Estado. Uno de los argumentos que corrieron por los pasillos del antiguo Congreso fue que el designado, en su camino hacia el Poder de la República, era un “ignorante de las improntas y metodologías de las negociaciones parlamentarias” que habían reinado durante todos aquellos años del “puntofijismo”; inclusive, algún diputado, por no mencionar, algún senador, espetó con desparpajo, hasta grosero, el comentario de la incultura, política y general, del diputado elegido en planchas no, precisamente, democráticas. Eran tiempos de la democracia representativa; pero ¿a quiénes, real y objetivamente, representaba aquel diputado elegido en plancha quien como ser social estaba adscrito a los pensares, intenciones e intereses de las oligarquías más rancias de la Historia republicana? ¿Cuáles eran sus hazañas políticas y a quiénes, realmente, iba a representar “el ungido” y cuáles intereses del Poder Popular iba a defender? ¿Qué significaba su catolicismo lefreviano y su judaísmo aschkenazi frente a las tradicionales políticas socialdemócratas de Acción Democrática y socialista “blanquistas” de algún partido de supuesta izquierda criolla? Eran las preguntas que en los pasillos del poder legislativo se hacían “los tirios” mientras que “los troyanos” reían con gratas esperanzas mirando la profundización de las contradicciones internas de los poderes capitalistas criollos juntos con sus socios externos quienes comenzaban a imponer sus tesis de “modernización” con las nuevas tesis petroleras cuales obligaban, por lógica dialéctica, al “control total” del Estado capitalista-rentista venezolano.

Aquella era la objetiva realidad del perfil político-ideológico del novel político venido de las “huestes gomecistas” a “salvar la Patria” de los avances de la “democracia en la calle” conjuntamente con el desarrollo de la conciencia social por pérdida de la dignidad del Poder Popular. Aquel novel político, expresión de las oligarquías paecistas, para nada expresaba las realidades antropológicas que se vivían en la Patria de Simón Bolívar, mucho menos las realidades nacionalistas que “pululaban” en los cuarteles y militares patriotas, aún menos se demostraba, en el sub-conjunto de su clase social, la más mínima expresión de respeto por los “símbolos patrios” y la conciencia histórico-nacionalista-libertaria cuando era sustituida por los esquemas ideológicos “extranjerizante” tanto “eurocéntrico” como “mayamero”. El pueblo, el Poder Popular, lo sentía, le dolía, lo expresaba cuando pedía “un gobierno fuerte”.

Pero aquellos fueron “tiempos pasados”, es decir, no son, para el día de hoy, aparentemente, “tiempos presentes” aunque el “actor del grammy y los goyas” está presente en la contienda electoral a la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela con las “santas bendiciones” tanto de los “lefrevianos-mormones” como de los “puntofijistas-vaticanistas” con la apropiada condimentación de aquellos sectores de la Simón Wiesenthal que, en su condicionada actitud anti-Chávez, quizás, hasta pro-Uribe Vélez, “saca de la manga” el pasado “aschkenazi” del apellido materno del “ungido” sin mencionar su presente “católico-lefreviano-vaticanista”. Pero ¿es Henrique Capriles Radonsky, “un marrano”? Pues no lo consideramos así quienes somos sefaradíes conversos, es decir, “marranos”, y, aclaramos, no nos consideramos “zionistas”; ello hay que dejarlo muy en claro. Henrique Capriles Radonsky es un católico conservador (léase: lefreviano-vaticanista) quien, nunca jamás antes, hubiera manifestado su adhesión a la religión hebrea; más aún, dudamos que se haya tomado su tiempo de leer algún texto del cabalista Gershom Scholem; mucho menos el texto de Jacob Taubes: “La teología política de Pablo” (Editorial Trotta. Madrid, 2007, pp. 207). Al tiempo que dudamos, se haya tomado la molestia de conocer algún texto de Isaac Berlin (“Cuatro ensayos sobre la Libertad. Alianza Editorial. Madrid, 1998, pp. 332); Karl Popper (“La responsabilidad de vivir”. Paidós, Estado y Sociedad. Barcelona, 1995, pp. 287),; y, mucho menos, “Camino”. Ello nos lleva a preocuparnos sobre cuál es el real pensamiento político del “ungido-elegido-abanderado” de las derechas, propias y extrañas, que lo ven y aspiran, con “el ungido” y a través del “elegido”, a la “salvación terrenal petrolera” del Imperio y sus “inter-pares” y el ascenso, en perenne permanencia y consolidación, de la “burguesía encantada criolla-gomecista” a lo Walt Disney-mayamero-parisino.

Pero cabe la inquietud que nos obliga a preguntarnos sí Henrique Capriles Radonsky sustenta sus pensamientos en un “…instructive system of ideas…” [“…sistema estructurado de ideas…”] (Jin Meng. “The search of an oficial ideology and its impact on Chinese Foreign Policy”. University of Durham, 2003, p. 2) Una licenciada en periodismo de Venezolana de Televisión –VTV-, le elevó a Capriles Radonsky la pregunta sobre sus recientes lecturas realizadas por el susodicho obteniendo por respuesta “la ambigüedad”. Craso error para “el político” que espera dirigir los destinos de la Patria, por ende, del Poder Popular, de la Revolución Bolivariana en este “movido e interesante” siglo XXI.

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