jueves, 2 de febrero de 2012

Tribuna Popular: 64 años a la Vanguardia del Periodismo Revolucionario


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“Con esta edición damos cabal cumplimiento a un viejo y sentido anhelo de los sectores revolucionarios de este país, como es el de disponer de un diario propio, en cotidiana y permanente actitud beligerante, que sirva de auténtico vocero y defensor del proletariado nacional y, en función de clase obrera y de masas populares, de sus intereses y aspiraciones, contemple y defienda los intereses de los otros sectores sociales, la integridad de la patria y la soberanía nacional (…).”

Editorial de Tribuna Popular Nº 1

Tribuna Popular se diferenciará de todos los órganos de prensa que hay en el país por algo fundamental: no es un diario comercial sino ideológico, no es una empresa poderosa sino modesta, no está al servicio del dollar sino de Venezuela, de lo más puro de Venezuela, de la clase obrera venezolana. De allí que sea imposible establecer parangón alguno entre él y los demás que existen.

 
Caracas, 3 de febrero de 2012.- La difusión de las ideas de Lenin en el ámbito mundial trajo consigo la estructuración de organizaciones políticas guiadas por el marxismo-leninismo (…). Dentro de esos partidos de nuevo tipo, la prensa pasó a ocupar un papel fundamental.
 
En el caso venezolano, por condiciones históricas adversas, éste fue un proceso iniciado con retraso. Ejemplo de ello es el hecho de que la fundación del Partido Comunista de Venezuela no se produce sino hasta 1931, en la clandestinidad. (…) durante los gobiernos dictatoriales de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez –que ocuparon los primeros 35 años del siglo XX— no había periodismo clandestino; excepto las hojas mimeografiadas o multigrafiadas. El Martillo, del PCV, fue una excepción (…).

Con Eleazar López Contreras, durante un año hubo prensa opositora, como ORVE y El Popular y en el Zulia, un periódico proletario singular, Petróleo; pero luego, en 1937, todo se hundió. Diarios acosados o neutralizados como Ahora o pequeños periódicos como Izquierdas y El Martillo no significaron mucho como respuesta a la ideología del sistema.

Durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, al lado de la prensa oficial figuró una que otra muestra de periodismo con perfil político e ideológico, verbigracia El País y el semanario Acción Democrática, de AD, y Aquí Está, de los todavía no legalizados comunistas.

Para el 47, ya Copei, que era uno de los grandes partidos, tenía un diario donde hizo promoción electoral, llamado El Gráfico. AD continuaba con El País; URD sacaba publicaciones ocasionales, mientras que el PCV editó primero Unidad y El Popular y luego Tribuna Popular.
NACE TRIBUNA POPULAR
Acerca de la definición de TP como periódico leninista, apelaremos a su editorial del número 1, correspondiente al 17 de febrero de 1948:

“Con esta edición damos cabal cumplimiento a un viejo y sentido anhelo de los sectores revolucionarios de este país, como es el de disponer de un diario propio, en cotidiana y permanente actitud beligerante, que sirva de auténtico vocero y defensor del proletariado nacional y, en función de clase obrera y de masas populares, de sus intereses y aspiraciones, contemple y defienda los intereses de los otros sectores sociales, la integridad de la patria y la soberanía nacional (…).”

En primer lugar, se le expone como el diario propio de los sectores revolucionarios; es decir, el instrumento de una parte de la población que tiene su expresión organizada en el Partido Comunista de Venezuela.
Luego, se define como vocero y defensor del proletariado nacional, lo cual equivale a una orientación informativa y de opinión bien definida en cuanto a su posición de clase, con lo cual se cumplen los postulados leninistas de agitación, educación y propaganda.

Son conceptos que se amplían en un artículo escrito por Héctor Mujica, publicado días después (“Tribuna Popular”, en TP N° 7, 24-II-48):

“Tribuna Popular, modesto tabloide de cuatro páginas, aspira a contribuir honradamente en el proceso de consolidación de la nacionalidad. La consigna que le sirve de lema: ‘pan, techo, tierra y liberación nacional’ es sumamente clara. Por primera vez un diario en nuestro país hace uso de un lema concreto, de un lema-programa de lucha claro, meridiano, exacto. Por primera vez aparece un diario que no traiga como lema los consabidos, trajinados, manoseados y abusados ‘al servicio de la nación’, ‘en bien del pueblo’, ‘al servicio del país’, etc., que por vagos, difusos y anodinos nos dicen en verdad a los intereses que sirven: al comercio.

“Tribuna Popular se diferenciará de todos los órganos de prensa que hay en el país por algo fundamental: no es un diario comercial sino ideológico, no es una empresa poderosa sino modesta, no está al servicio del dollar sino de Venezuela, de lo más puro de Venezuela, de la clase obrera venezolana. De allí que sea imposible establecer parangón alguno entre él y los demás que existen”.

Gustavo Machado, director-fundador de Tribuna Popular, afirmó durante una entrevista publicada en este periódico con motivo de los 28 años de su fundación, (N° 94, IX época, 20 al 26-II-76, pp. 16-17), lo siguiente:

“Nació el 17 de febrero de 1948 para llenar un vacío en el periodismo político venezolano, que informara y orientara verazmente al pueblo acerca de sus intereses y en torno a las maniobras que se tejían en los cuarteles en ese turbulento período del gobierno de Don Rómulo Gallegos”.

Se tiene a TP como la culminación ideológica de un duro proceso de construcción política cuyos antecedentes estarían ubicados en Venezuela Libre, editado en Cuba por los comunistas antes de constituirse en Venezuela las primeras células del PCV; igualmente, en Libertad y El Libertador, editados en México. En el interior del país, ya constituido el nucleamiento partidario, se imprimió El Martillo, clandestino, tanto en los finales del régimen de Juan Vicente Gómez como bajo López Contreras, al cual seguiría Aquí Está, vocero de las tendencias actuantes en el período de Medina, mientras Unidad lo fue del PCV (U), ya producido el cisma de 1945. Ambos cesarían luego del Congreso de Unidad, realizado en 1946, para dar paso a El Popular.

“Precisamente –afirmó Humberto Rojas, uno de los reporteros de TP en 1948— Tribuna Popular aparece el 17 de febrero de 1948 después de haberse operado en el país, sobre todo en Caracas, un ‘boom’ de periódicos. (…) En Caracas, la gente tenía avidez por la lectura y por estar al día en las cuestiones políticas. Eso se explica porque estaba reciente el 18 de octubre de 1945 y habían tenido lugar las elecciones de 1946 para la Constituyente y las de diciembre de 1947 para presidente, diputados y senadores. Se vivía una intensa actividad política y el periodismo, por supuesto, resultó un impulso tremendo en aquellos tiempos. Políticamente, existían El País, de AD; El Gráfico, de Copei, y Tribuna Popular, del PCV.”
Continuando en la caracterización del vocero comunista para la época, Rojas agregó:

“Salió como una necesidad impuesta por la situación política. Era necesario llevar un mensaje diario a las masas. Sobre todo, utilizar el Parlamento y la calle para llevar la orientación, la consigna del momento político. Se le daba al factor prensa una importancia y un lugar prioritarios en la actividad política del partido, además de que el Partido Comunista era la tercera organización del país y necesitaba un diario. Su penetración en la prensa cada día se iba haciendo más difícil. Esto lo obligaba a editar el diario, porque iba a quedar sin voz.”

Acerca del nombre, recordó el entrevistado que la base fue El Popular, al cual se le agregaría lo de Tribuna tomando en cuenta a los diarios existentes en otros países, como Tribuna Ludu, Tribuna del Trabajo, Tribuna del Pueblo. (…)

Ayudan a precisar el punto los conceptos emitidos por Gustavo Machado en editorial publicado (…) del 18 al 24 de febrero de 1977:

“Hemos tratado siempre de inspirarnos en la tradición emancipadora bolivariana, extrayendo de aquel acendrado patriotismo fecundas enseñanzas antiimperialistas (...). Pero hemos de insistir en que la orientación fundamental que en todo momento tratamos de mantener ha sido marxista-leninista; vale decir, que el más firme empeño ha sido durante estos largos años elaborar un periódico que, al reflejar la política del PCV, se mantuviese con los lineamientos señalados por Lenin como guía político y como constructor del Partido. Un periódico político, pero no un vocero sectario”.

PERIÓDICO REVOLUCIONARIO

Estas ideas las podemos ver ampliadas en los editoriales con que se iniciaron las nuevas secciones, una vez aumentada la cantidad de páginas de TP, de lo cual habremos de hablar más adelante. En la sección femenina, a cargo de Olga Luzardo, se decía:

“Al iniciar esta página femenina, las mujeres del Partido Comunista no queremos hacer una página sectaria y exclusivista. Deseamos que todas las trabajadoras (...) y las mujeres que, por la posición económico-social que ocupan, tienen desde su hogar estrechos nexos con las aspiraciones de mejoramiento y transformación que nos animan, sientan en nuestro pequeño espacio semanal un rinconcito donde se les interpreta y pueden llegar en el momento que deseen para dejar también su confidencia”... (TP 150, 21-VIII-48, p. 6).

Héctor Mujica, encargado de la sección cultural, señaló en su primera edición:

“Además de la suficiente comodidad espacial de que disponen los demás diarios, nuestra página habrá de diferenciarse –se diferencia— por su carácter de orientación y divulgación revolucionarias. Esperamos que ella sea un vehículo efectivo para despertar inquietudes culturales en todos los militantes de la revolución venezolana, especialmente de la clase trabajadora. Queremos que ella se constituya en la orientadora responsable de los intelectuales de izquierda y en la mayor divulgadora de los nombres y las ideas de la revolución socialista.

“Pero no por su caracterización política, esta página habrá de ser expresión sectaria de grupos literarios determinados (...). Lo que no debe interpretarse tampoco como una página literaria corriente, sin opinión, de falso ‘eclecticismo’, en la cual acogeremos con buena voluntad a los más conspicuos representantes literarios de la reacción internacional y nacional (...). Aquí, por el contrario estará nuestra limpia voz (...) para desenmascararlos ante la clase obrera y los intelectuales demócratas de Venezuela, así como para orientar sanamente a aquellos que, ocasionalmente desviados, necesitan a gritos el empuje saludable y decisivo del pueblo”... (TP 151, 22-VIII-48, p. 6).

Por otra parte, el primer editorial de la sección económica, dirigida por Pedro Esteban Mejías y Fernando Key Sánchez, explicaba:
“Desde esta tribuna mostraremos a la clase obrera, al pueblo, toda la esencia monstruosa y contradictoria del sistema capitalista, apuntaremos las medidas de independencia económica que puedan mejorar nuestra situación actual y cuál es la única solución completa para los problemas del pueblo”... (TP 152, 24-VIII-48, p. 6).

(…) Humberto Rojas (…) sobre el trabajo de cada uno, apuntó: “Como es la historia de todos los periódicos, al principio uno mismo era corrector y cumplía guardia; luego nos fuimos ensanchando un poco y después nos fuimos nutriendo de jóvenes provenientes de los liceos; al final de 1948, antes del golpe de noviembre, hubo algunos compañeros que se quedaron sin trabajo e ingresaron a Tribuna. Entonces sí había cierta división del trabajo”.

DIFÍCILES INICIOS

Hay un aspecto importante al estudiar la vida interna de todo el periódico: el relacionado con la política editorial y la línea informativa. (…) veamos lo que dijo Servando García Ponce:

“El Buró Político opinaba, orientaba y discutía los temas más importantes; pero, claro, el director y el jefe de Redacción, los integrantes del periódico, teníamos libertad para trazar lo que salía. En la aplicación práctica del quehacer, nosotros éramos quienes decidíamos, gozábamos de la confianza suficiente como para hacer eso, qué íbamos a machacar, sobre qué aspectos íbamos a contestar. Se hacían reuniones en la mañana para establecer la pauta informativa. Participaba todo el colectivo, no era discriminado nadie. Incluso, venían algunos compañeros de esos que llegaban por allí y nos hacían sugerencias, nos ayudaban con su mayor experiencia como periodistas. En cuanto al material con firma, se le asignaba a algún compañero un tema y eso servía para que participara la mayor cantidad de gente posible del Buró Político, del Comité Central o amigos escritores”.

(…) el material informativo proveniente de la provincia se hacía llegar al diario por correo aéreo o teléfono. Había corresponsalías en las principales ciudades y una especial en Maracaibo. Los corresponsales eran designados por el Partido Comunista de entre sus militantes y amigos. Asimismo, informaciones que no eran incluidas en otros periódicos amigos, las pasaban a TP.

En lo internacional, contaban con el correo para recibir información junto con la prensa de los partidos comunistas; también se utilizaban las emisiones de Radio Moscú y el servicio de cables de la AP.

Lo que se podría tomar como un balance general de todo lo dicho fue expuesto por Gustavo Machado en su entrevista del 28° aniversario de Tribuna:
“Aun cuando entonces un profesional del diario avatar periodístico no devengaba altos sueldos, nuestras limitaciones no nos permitían contar con un staff de avezados reporteros. Sin embargo, logramos hacernos de un grupo de jóvenes que en su mayoría dieron sus primeros pasos en el diarismo en Tribuna Popular. Este novel plantel de entonces era un material bueno para trabajar, pues sus integrantes tenían sentido de la noticia y eran verdaderos sabuesos políticos”.

Por su parte, Humberto Rojas también recordó el rol de Gustavo Machado:

“No había grandes contradicciones... Gustavo era muy comprensivo. Yo era el que más broma echaba. A veces incluía cosas que no debían ser publicadas; Gustavo me mandaba llamar, me daba un sermoncito... Había mística en el trabajo y una gran calidad humana. Eso nos permitió soportar todos los embates y los sueldos. El más alto era el mío, de 400 bolívares. Había compañeros que no ganaban nada. Allí estaban Aníbal Nazoa, Faustino Rodríguez Bauza, a quienes les pagaban 50 bolívares cada lapso (los días 7, 15, 22 y último). A quienes sí había que pagarles tremendamente era a los gráficos; siempre han sido los más difíciles; más de una vez tuvimos que salir corriendo y entonces sacrificar el pago del lapso de los periodistas para dárselo a la gente de los talleres, sobre todo a los linotipistas”.

Quien estaba vinculado directamente con este asunto administrativo, Servando García Ponce, hizo otras observaciones:

“En cuanto al costo del periódico (…) era muy reducido porque el director no tenía sueldo, tampoco el jefe de Redacción ni el administrador. De todos modos, desde el punto de vista económico siempre fue difícil la situación; claro, los costos eran muy reducidos, pero la gente no se explicaba cómo se podía mantener ese periódico cuando los otros salían y quebraban, pero es que en estos se ponían sueldos altísimos”.

“Este aspecto financiero revestía mucha importancia y es así como observamos desde los primeros números las campañas para obtener recursos. La primera de ellas fue “Un bolívar para TP” y se buscó establecer emulación entre las diversas localidades y regiones. En cada número del periódico se incluían informaciones sobre la marcha de la misma, resaltando desde los aportes más insignificantes. (…)”

“Las deudas sí influían en el desarrollo del periódico porque nosotros prácticamente vivíamos de lo que producía el pregón, representaba aproximadamente entre el 80 y el 90 por ciento del ingreso. El partido subsidiaba cuando faltaba algo, nos daba préstamos y se los pagábamos. También había gente amiga nuestra que nos obsequiaba bobinas de papel. Se hacían campañas para regalarle bobinas de papel al periódico y entonces el partido y nuestros amigos se movilizaban para regalárselas; daban aportes en efectivo, pero también les buscábamos alternativas como esa. Un aspecto extraordinario era a veces la venta masiva del periódico. En una edición extraordinaria se dedicaba todo el mundo a vender Tribuna; salían brigadas a venderla”.

DISTRIBUCIÓN

Con estas afirmaciones, entramos a otro punto fundamental: la distribución. En general (…) se hacía a través de la organización partidista, aun cuando en algunos casos lo hacían agentes. En Caracas era el colectivo del PCV quien se encargaba de tal tarea y se entrenaban cuadros de las células para llevarla a cabo. A los centros más distantes se enviaba por avión y a la región centro-costera por medio de camionetas y carros de alquiler.

“Había una gran mística –relató Humberto Rojas—, las células destacaban a los pregoneros y entonces todo el partido se convertía en pregonero. Los sábados se hacían batidas especiales y el periódico se agotaba. Los mismos que escribíamos también vendíamos los fines de semana. Acudíamos en brigadas a los barrios y fábricas formando parte de la célula respectiva.”

De acuerdo a lo referido por García Ponce, el diario se inició con una circulación de cuatro a cinco mil ejemplares y luego fue creciendo hasta llegar a los 60 mil en algunas oportunidades, luego del golpe contra Gallegos. (…)

“Tribuna Popular fue víctima de la censura y de suspensiones numerosísimas. Si la memoria no me falla, fueron ocho suspensiones parciales que concluyeron con el cierre total en abril de 1950. Hubo suspensiones de un mes, como por ejemplo cuando la protesta por el envío de presos políticos a El Dorado, oportunidad en la cual también fue sancionado El Morrocoy Azul por salir como El Morrocoy Dorado. Pero Tribuna llegó a alcanzar la mayor cifra de circulación en ese momento. La edición sobre El Dorado pasó de los 40 mil ejemplares. Esa cifra ubicada hoy equivaldría a más de cien mil ejemplares. La gente iba a buscar el periódico a los talleres. Teníamos incluso distribuidores espontáneos que iban y compraban varios ejemplares para distribuirlos, para ellos mismos hacerlos circular”.

“Es bueno recordar –precisó Faustino Rodríguez Bauza— que para esa edición sobre los presos que serían enviados a El Dorado, todos los del equipo del periódico salimos a vocearlo. Gustavo estuvo toda esa tarde vendiendo Tribuna Popular en la esquina de Padre Sierra.

*A principios de los años 80 fue militante de la Célula de la Escuela de Comunicación Social, Miembro del Comité Local del PCV en la UCV y redactor de TP.

Fragmentos de su Tesis de Grado.

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