domingo, 22 de enero de 2012

Que somos


Javier del valle Monagas Maita (*)
     La propaganda no surte efecto si no hay una mente débil o castrada de iniciativa y por ende con incapacidad de discernimiento.  El poder de la propaganda, más allá de su difusión y reiteración. Es eficaz cuando no se dispone de la suficiente capacidad de raciocinio y del conocimiento elemental de las características de quien la emite, de sus intenciones, intereses y objetivos. 
     Para conocer todo eso sobre el imperio sionista yanqui, no se necesita mucha profundización, pues la misma historia de esa nación y su aliado, el estado ilegitimo e  ilegal de Israel, dice de lo maligno de sus acciones para lograr sus metas: Tonkín, Perl Harbor, el Mayne, las torres gemelas, las armas de destrucción masiva de Irak, etc. así lo cuentan y confirman.
    A estas alturas de la vida, no puede existir ser racional alguno, que no sepa cual es una de las funciones específicas de la CIA, el MOSSAD y otros organismos de inteligencia europeos.  Me estoy refiriendo al carácter criminal, a los asesinatos selectivos que durante largo tiempo ejecutan y que hoy resalta en la cacería contra los científicos nucleares Iranies.  Es menester, que antes de cualquier acción homicida, los servicios de inteligencia y el ministerio de guerra Sion -  yanqui: el pentágono. Desarrolle una campaña propagandística hostil contra el blanco seleccionado, lo demonice y luego asesta el golpe sanguinario. Esa es su vieja costumbre
    En el caso de Venezuela.  Esa propaganda hace mella, más por culpa de las mismas organizaciones revolucionarias, que por la capacidad del mensaje  y su contenido engañoso.  Son muchas las veces que he comentado y he leído otros, hechos por diferentes personas preocupadas por la labor de concientización,  sobre el trabajo del PSUV, el PCV, etc. con el pueblo. Hasta ahora solo se han dedicado a convertirlos en votantes, en rebaños, en defensores de unos beneficios. Más por lo material que por la conciencia.  Las casas de los partidos y otras organizaciones, están muy distantes de ser ese hervidero de discusión y promoción de ideas. Al contrario se han convertido en el trampolín para un cargo, donde hasta los enemigos del proceso mismo, acuden y utilizan  sus influencias para ganar espacios políticos, económicos y sociales, que después ponen al servicio del enemigo del pueblo y del proceso mismo.  Esto no es invento, lo veo a diario, lo siento a diario y lo percibe el pueblo a diario. Esa es la razón por la cual desde el propio gobierno, desde algunos gobernadores, alcaldes, ministros y demás funcionarios, se convierten en trabas para la revolución. Por eso la UBV, la mayoría de los Consejos Comunales, etc. están más pendientes del biyuyo, del cargo, que de ser un verdadero motor impulsador del desarrollo de la conciencia y el bienestar del pueblo.  Empezando por que  la mayoría de los casos, las personas escogidas para el impulso de esa, tan importante y necesaria labor, no están capacitados, no entienden cual es la verdadera importancia y como acometer el  trabajo. En su mayoría solo se limitan a repetir lo que dice el presidente, a vocear consignas, a impulsar intereses grupales, a captar para sus corrientes  políticas los cuadros  emergentes de las bases y los convierten en muchos casos en administradores de poder político y sustentadores de liderazgos mediante la dadiva y el chantaje por bozal materialista. 
    Dentro del PSUV, por ejemplo, existen unas escuelas de cuadros, que no las conocen si no quienes las mentan para justificar sus posiciones. Los gobernadores poseen en la mayoría de los casos espacios muy prolongados de televisión y prensa, pero solo se dedican a promocionarse ellos a sus cuadros particulares, tratan de imitar la labor de enseñanza que hace el presidente en sus intervenciones, pero con la desdicha que se les nota lo falso a leguas, y por la poca capacidad de concientización propia para trasmitir un mensaje verdadero. Les recomiendo que vean uno de los programas de promoción del gobernador del Yaracuy, para que me entiendan.    
   Cuando hay conciencia hay disciplina por convicción, no por presión, no se necesita forzar a las personas a colocarse la camisa o la gorra roja, para destacar como revolucionario, pues su propia identidad comprometida, lo resalta. Es esa individualidad la que carga con el peso de la difusión del carácter ideológico de este proceso, quien que asume espontáneamente y por convicción la defensa ideológica y la que resalta el carácter socialista, rumbo al comunismo, de este proceso. Mismo que va mas allá de el anti imperialismo y del anti capitalismo, hacia el bienestar colectivo de la humanidad y la asunción de la responsabilidad de su propio bienestar colectivo en base a participación y aporte por el todo común.  Debo decir con pesar, que solo en la plaza Bolívar de Caracas y gracias al impulso que le dio Lina Ron, se ve el impulso ideológico y la asunción de tareas,  cosa tan resaltante, que hasta la propia oposición y los medios serviles del imperio les temen y le preocupa.
    Una sola persona no hace revolución, un solo discurso no hace revolución, el no compromiso no hace revolución, el interés personal y grupal, no hace revolución  ¿De que vale un discurso, una arenga de un ministro o de un supuesto líder por los medios de comunicación, cuando su conducta, su institución no es reflejo de su discurso. Solo el camarita Hugo Chávez, es consecuente con su  oratoria.  Pero eso no basta para que se fortalezca y consolide el objetivo. Una organización revolucionaria, no es para acudir a los barrios, empresas, universidades etc., a buscar votos cada cierto tiempo. Esa organización debe ser permanente en todos los espacios del país, generando el trabajo ideológico necesario para que el pueblo tenga su propia motriz creedora desde todo punto de vista humano, social, colectivo y económico.  Toda organización revolucionaria está obligada a ser un caudal diluido en el lago popular, pues solo con el pueblo consciente se hace revolución
  (*)Abogado Bolivariano

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