lunes, 28 de noviembre de 2011

"Pronto te jodo, te juro que te jodo” Dijo Nicolás Bianco a Kevin Ávila



28/11/11.- —Se le acusa de violento y, cada vez que lo nombran en ciertas televisoras, ponen imágenes de unos carros en llamas. ¿Quemó usted esos carros?

—Por eso le pedimos a la Comisión Nacional de Telecomunicaciones que investigue la forma irresponsable como han querido vincularme con esos hechos. Ha habido una campaña mediática para justificar mi expulsión. Si le preguntan a cualquiera por qué me expulsaron, dirá que por la quema de unos carros. Y no es así, el motivo es que supuestamente difamé a las autoridades universitarias, nada que ver con explosivos, quemas de carros ni actos terroristas.

—¿Cómo fue eso? ¿Qué les dijo?

—En mayo, en una asamblea en la Facultad de Farmacia, fuimos (se refiere a los dirigentes estudiantiles bolivarianos) a exigirles a las autoridades que asumieran la responsabilidad de la seguridad interna. Se creó un clima alterado y el vicerrector Nicolás Bianco comenzó a hostigarnos y a incitar al auditorio, de unas mil personas, en contra nuestra. Me dirigí a él, le dije que nos respetara, que se comportara como autoridad. Al salir, un grupo nos agredió, a un compañero lo golpearon en la cara, a otro lo patearon… Salimos agredidos verbalmente por las autoridades, golpeados físicamente y, para colmo, con un expediente abierto.

—¿Qué se siente ser uno de los pocos ciudadanos castigados por el delito de difamación en un país donde se difama libremente y a toda hora?

—Hay un sentimiento grande de injusticia. Lo que se ha hecho conmigo es una arbitrariedad. Es triste que este papel lo esté desempeñando el vicerrector Bianco, cuyo padre, Jesús María Bianco, fue echado de la UCV por las tanquetas enviadas por (Rafael) Caldera. Ahora él imita a los verdugos de su padre. Además, no tuve derecho a la defensa: promoví testigos y no fueron escuchados. No tuve acceso al expediente, en el que, después de todo lo que se me acusó mediáticamente, la falta que se me imputa es vocear una consigna contra la rectora…

—¿Qué dice la consigna? Debe ser algo muy feo…

—Dice “Cecilia Arocha, ¿dónde están las lochas?”, y cualquier ucevista sabe que esa es una consigna que gritan los estudiantes todo el tiempo.

—También le acusan de arrojar chuletas podridas en la mesa donde estaba el equipo rectoral…

—Ya teníamos cuatro meses denunciando problemas del comedor. Denunciamos “la época del atún”, en la que te daban todos los días una lata de atún y una galleta de soda. Luego, el comedor comenzó a funcionar irregularmente, un día estaba cerrado por deudas a proveedores, otro día por situaciones administrativas. Las autoridades accedieron a nombrar una junta interventora, pero no cumplieron. Un día, los empleados nos informaron que había 300 kilos de chuletas podridas. Nos movilizamos, unos 70 estudiantes, hacia una actividad en la Sala E (edificio del Rectorado) y pusimos las chuletas en la mesa de las autoridades. Fue un mensaje claro, dijimos ¡ya basta!, no puede ser que mientras las autoridades comen bifé en bandejas de plata servidas por mesoneros, el estudiantado come atún con galleta, chuletas descompuestas, o se encuentra con el comedor cerrado.

—¿Cómo reaccionaron las autoridades en ese momento?

—Ese día, el profesor Nicolás Bianco formuló la amenaza. Me dijo: “Kevin, pronto te jodo, te juro que te jodo”. Bueno, creo que la amenaza se materializó el viernes 18 de noviembre. El verdadero motivo de mi expulsión fue la olla podrida que destapamos en el comedor.

—El movimiento estudiantil, su dirigencia y, aparentemente, la mayor parte del estudiantado respalda a las autoridades. ¿Vale la pena luchar en un ambiente así?

—Hay temor: compañeros que te dicen, en privado, “estoy contigo, pero ya sabes que en Odontología no puedo decir nada”. Es natural, tenemos unas autoridades que no le responden a nadie y castigan al que protesta. Hay apatía y gente que no puede participar en las luchas por diferentes motivos. Pero, mayoritariamente, la conciencia del ucevista sigue creciendo. La gente ve a los chavistas luchando por el comedor, por el transporte, por la biblioteca, en tanto, ve a los dirigentes Manos Blancas en Globovisión con políticos fracasados de la IV República y precandidatos de la MUD. Cuando la monarquía universitaria atropella al estudiantado, ellos no se pronuncian. Dan tristeza, es vergonzoso que personas tan jóvenes desempeñen ese triste papel.

—Le negaron la inscripción a las elecciones de la Federación de Centros Universitarios, aunque la derecha universitaria y mediática asegura que no tenía chance alguno de ganar. ¿Cuáles son sus reales aspiraciones?

—Esa medida muestra la arbitrariedad de las autoridades, pero también temor del crecimiento del movimiento progresista dentro de la universidad. Ya pasamos de dos a siete centros de estudiantes y de la penúltima secretaría (de la FCU) a la de Asuntos Nacionales. El apresuramiento por sacarnos del juego electoral evidencia el miedo que tienen a que sigamos creciendo.

—Usted apareció públicamente con el presidente Hugo Chávez y con otras figuras de la revolución. ¿Eso no lo convierte, igual que los Manos Blancas, en una figura politizada?

—Puede ser que me haya convertido en una figura de la lucha de dos modelos universitarios: el que está en extinción en las universidades autónomas, que es el de la derecha, y el nuevo modelo de educación que propone la revolución, incluyente y con una calidad valorada por su impacto social. Claro que después del apoyo del Ejecutivo Nacional ha arreciado la satanización mediática en contra nuestra, pero, no importa, seguimos defendiendo la revolución.

Chuletas no violentas

A los adversarios universitarios y mediáticos les gustaría poder decir que Kevin Ávila es uno de esos dirigentes estudiantiles “semestre cero”, que pasan décadas vegetando en diversas carreras sin graduarse nunca. Pero, objetivamente, no pueden porque Ávila tiene sólo 25 años, es estudiante de la Escuela de Trabajo Social desde hace cuatro y está ya cerca de egresar. Tiene 15 puntos de promedio académico y la categoría de Eficiencia 1, es decir, que no ha sido reprobado en ninguna materia. Es su segunda carrera universitaria, pues es Técnico Superior en Estudios Penitenciarios.

Objetivamente no pueden, pero subjetivamente sí. Y así lo han hecho hasta ahora. Los medios de comunicación privados se han encargado, a través de diversas técnicas, de hacer creer al público que la sanción contra Ávila fue por hechos violentos en los que varios vehículos fueron incendiados.

También han hecho esfuerzos para hacer ver que el episodio conocido como “la protesta de las chuletas podridas” fue un acto violento. “Ya basta de manipular calificando de violencia cualquier protesta legítima. La verdadera violencia es la de las autoridades que irrespetan los derechos de los estudiantes, como el de la alimentación”, puntualiza Ávila. “Eso sí: fue una protesta contundente, no lo hemos negado jamás. En los videos y fotos se pueden ver nuestras caras, nosotros no utilizamos capuchas porque es una lucha por reivindicaciones estudiantiles”.

CLODOVALDO HERNÁNDEZ
Por: CiudadCCS

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