jueves, 3 de noviembre de 2011

"La represión en el Puntofijismo fue la continuidad de la represión de la dictadura”

Oscar Battaglini: El Pacto de Punto Fijo “está muerto”, pero sus
agentes históricos “están vivitos y coleando”
Por: El Correo del Orinoco
Fecha de publicación: 01/11/11




De izq. a Der. Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba y Rafael Caldera,
artífices del pacto de Punto Fijo
Credito: ECO


1 de noviembre de 2011.-
El historiador, quien ha investigado este ciclo de la vida nacional,
concluye que Acción Democrática se quebró como institución
político-partidista, mas “dejó sembrada su impronta”
Hoy se cumplen 53 años de la firma del acuerdo político que pasó a la
historia como el Pacto de Punto Fijo, con el que los partidos
signatarios (Acción Democrática, Copei y Unión Republicana
Democrática) se comprometieron al reparto del poder luego de la caída
de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Este convenio -que tiene sus
detractores y sus defensores- rigió en el país hasta 1998, cuando el
advenimiento de la Revolución Bolivariana lo terminó de liquidar.
“La historia del Puntofijismo es la historia de la Cuarta República”,
concluye el historiador venezolano Oscar Battaglini. En conversación
telefónica con el Correo del Orinoco, el autor del libro Ascenso y
caída del Puntofijismo, publicado por editorial Galac, pasa revista
rápidamente a la historia de las repúblicas venezolanas (de la primera
a la cuarta); sostiene que el país “no ha conocido, en ese periodo
histórico, las bondades de un régimen democrático, porque siempre hubo
un poder despótico y altamente militarizado”.
Visto así, el Pacto -suscrito por Acción Democrática, Copei y Unión
Republicana Democrática- es “la derrota profunda de las aspiraciones
de emancipación de la sociedad, y de abrirle cauce a un proceso de
cambio radical, estructural”.
-¿Podría ser reeditado el Pacto de Punto Fijo?
-El Pacto de Punto Fijo está muerto. Ni que quisieran revivirlo
podrían hacerlo. Pero los agentes históricos del Puntofijismo están
allí, están vivitos y coleando, están enteritos. Como Pacto de Punto
Fijo no regresan, pero pueden regresar como otra cosa. Eso no está
cerrado en la dinámica social y política del país.
EL PUEBLO EN EL CENTRO
El régimen de Marcos Pérez Jiménez (años 50) “fue una dictadura
militar típica del periodo de la Guerra Fría, imbuida de la concepción
de Estados Unidos y con la doctrina de la seguridad nacional”,
rememora. Con su caída “comenzó el periodo Puntofijista de nuestra
historia”.
Para Battaglini, la movilización popular no comenzó con la resistencia
a Pérez Jiménez, sino desde la muerte de otro dictador: Juan Vicente
Gómez (años 30). La dictadura de Pérez Jiménez logró golpear a ese
movimiento, pero no matarlo. Cuando se vino abajo el régimen, en 1958,
“surgió la posibilidad de establecer una democracia realmente
auténtica, de contenido social y político, pero eso se frustró porque
los factores que han ejercido el poder en el país no han tenido
siquiera la vocación de establecer instituciones democráticas en el
sentido liberal-burgués”.
La burguesía, en opinión del historiador, “no tenía ningún interés en
democratizar de manera auténtica la sociedad, y de asumir la solución
real de los innumerables problemas” de la nación.
Battaglini, muy crítico del pasado y del presente, considera que
incluso en la Revolución Bolivariana ha retrocedido la participación
del pueblo. Reconoce que fue muy grande entre los años 2001 y 2002,
con el enfrentamiento del golpe de Estado y el sabotaje petrolero; y
después, en el referéndum presidencial de 2004. Pero evalúa que se ha
perdido ímpetu. “En esas circunstancias el pueblo tuvo participación
estelar, pero esa emergencia aparece ahora como un volcán en
extinción”.
¿SE TRAICIONÓ EL ESPÍRITU?
Oscar Battaglini no comparte la tesis de que hubo una traición del
espíritu del 23 de enero de 1958. “Lo que hay es derrota. El proyecto
bolivariano fue derrotado por José Antonio Páez (1830). El 23 de enero
el pueblo fue derrotado por la conjunción de los partidos del
Puntofijismo”.
La Fuerza Armada “siempre ha sido un factor de poder. Nunca ha sido
una institución al margen de la conducción política. La dictadura de
Pérez Jiménez fue una dictadura militar; la Fuerza Armada apoyó a
Pérez Jiménez de principio a fin, e intervino para ponerle freno a la
posibilidad de que el pueblo venezolano movilizado echara a andar un
proceso de cambio”.
La izquierda de entonces, representada por el Partido Comunista de
Venezuela (PCV), “fue derrotada, no fue capaz de levantar un proyecto
alternativo frente al Pacto de Punto Fijo”. Los factores de poder “se
aliaron y conspiraron contra la posibilidad de que en Venezuela se
abriera una democracia directa que asumiera las grandes
transformaciones”.
-¿Era el Pacto una conjunción de intereses?
-Hubo una conjunción de intereses, pero el elemento militar es la
clave. La caída de Pérez Jiménez ocurrió en medio del desarrollo de la
Guerra Fría, y la Fuerza Armada intervino como un factor de
contención. Y la izquierda no estuvo en capacidad, una vez más, de
levantar un proyecto alternativo.
-¿El Pacto era por el petróleo?
-El problema básico era el poder, y en Venezuela pasa por el control
del Estado. Esta es una economía rentista, y el dueño del ingreso
petrolero es el Estado. Los factores de poder luchan por el control
del Estado, que es el poder político institucional. Durante décadas,
la oligarquía manejó la renta petrolera como si fuera una hacienda
particular. Y con esa renta no se construyó una economía efectiva,
productora de bienes.
REPRESIÓN EQUIVALENTE
-¿La represión durante el Puntofijismo fue igual que durante la dictadura?
-La represión fue equivalente. La represión en el Puntofijismo fue la
continuidad de la represión de la dictadura. Los factores que
gobernaron con Pérez Jiménez también gobernaron con el Puntofijismo:
el elemento militar, la jerarquía católica, Fedecámaras. Después de la
derrota del 23 de enero de 1958, se produjo la insurgencia de los
sectores populares. Si la burguesía sintió un gran miedo ante las
acciones populares del 23 de enero, lo sintió de nuevo pocos meses
después, cuando los sectores populares, frustrados, se lanzaron de
nuevo a combatir. En consecuencia, la Fuerza Armada volvió al primer
plano para ejecutar una represión casi hasta el exterminio contra el
movimiento popular. Con Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Rafael Caldera
hubo una gran represión, dirigida a contener la posibilidad de una
transformación radical profunda de las viejas estructuras.
-En ese contexto, ¿qué sucedía con la izquierda?
-Era una izquierda burocrática; una izquierda que nunca fue capaz de
involucrarse en profundidad con los sectores populares. Es una
izquierda, como en casi toda América Latina, poblada por la pequeña
burguesía, los sectores medios. Pero no ha sido una izquierda
articulada con los trabajadores. Si bien se anotó varios puntos en la
lucha contra la dictadura, fracasó frente a la necesidad de trazar un
rumbo más allá. Es lastimoso ver a la izquierda a la cola de la
burguesía y de su pacto, porque no fue capaz de elaborar un proyecto
alternativo. Luego, cuando intentó rectificar por la vía armada, fue
demasiado tarde. No fue sido capaz de jugar un rol autónomo, de
levantar un proyecto propio.
“PERSISTE LA CULTURA ADECA”
En el libro Ascenso y caída del Puntofijismo, Oscar Battaglini hace
referencia a la cultura adeca y al legado sociocultural del
Puntofijismo.
“Venezuela ha sido siempre una sociedad muy mediocre culturalmente. En
el siglo XIX, el analfabetismo rebasaba 90%. La sociedad venezolana
era muy pobre: cuando comenzó el siglo XX no llegábamos a 3 millones
de habitantes. La población escolarizada era ínfima. Sólo los sectores
acomodados iban a la escuela”, sentencia Battaglini.
A su juicio, Acción Democrática “es la personificación institucional
de la mediocridad que los venezolanos hemos padecido a lo largo de
nuestra historia. Eso no cambió, y eso no ha cambiado. La huella adeca
sigue articulada con la estructura de la sociedad”.
Para el historiador, “si los venezolanos necesitamos un cambio
urgente, en profundidad, es tomar noción del rasgo más marcado que nos
ha signado, como la mediocridad. Es la mediocridad en lo económico, en
lo cultural”.
-¿Persiste la cultura adeca?
-Eso está ahí. Vista así, esta sociedad sigue siendo una sociedad
adeca. Persiste la cultura adeca. AD se quebró como institución
político-partidista, pero dejo sembrada su impronta en lo más profundo
de la psiquis de esta sociedad. AD resumió, en el periodo histórico
cuando tuvo la hegemonía, el contenido y la dinámica anómica que la
sociaded acumuló, y eso sigue estando allí. Por eso es necesario que
el pensamiento crítico hurgue profundamente en esa situación, y se
convierta en un factor de cambio profundo.
-¿Cuál es el rasgo fundamental?
-La mediocridad, la degradación, la corrupción. Todo es aparente, todo
es ficticio, todo es artificial. Esa es la herencia que dejó Acción
Democrática al ser desalojada del poder. AD espera regresar, pero es
muy difícil porque se quebró como institución en el imaginario de la
sociedad. Sigue estando como hecho social, pero no como la fuerza que
fue, como el factor que fue en dirección y control de la sociedad.
La forma de romper con esta cultura adeca es, afirma Battaglini,
“movilizar a la inmensa mayoría para romper con el Estado
burocrático”. El pueblo “debe tener una participación efectiva y
amplia en los grandes cambios”.
“NO SE HA CERRADO EL CICLO DE LAS DICTADURAS MILITARES”
El historiador Oscar Battaglini está convencido de que el Pacto de
Punto Fijo se vino abajo definitivamente. “Como un árbol que se seca,
se cayó, y sigue dando muestras de que no es otra cosa que
estertores”, dictamina.
No obstante, lanza una advertencia: “Si producto de los errores de
quienes tienen la responsabilidad de conducir un proceso de cambios,
se permite el retorno de esa gente, ya no retornarían como
Puntofijismo, sino como otra cosa que políticamente pudiera ser peor.
No se ha cerrado el ciclo de las dictaduras militares”.
-¿Por qué no está cerrado?
-Porque la inestabilidad en el país sigue teniendo vigencia. El
problema político, institucional, económico, continúa. Y la Fuerza
Armada sigue siendo un factor fundamental. A mi manera de ver no está
cerrada la posibilidad de nuevos enfrentamientos, ni que eso pueda
tener como desenlace la implantación de un régimen parecido al de
Pérez Jiménez, y quién sabe si hasta peor.
Pese a este llamado de atención, Battaglini manifiesta que es un
hombre optimista, mas no por ello “puedo ponerme un velo. Debemos ver
lo que está ocurriendo, y eso es lo que hecho como historiador. Veo
que se ha perdido la movilización popular, y los procesos de cambio en
nuestra época sólo pueden ser llevados a término con una movilización
de toda la sociedad. Percibo que las cosas han venido colocándose en
un terreno en el cual no se garantiza el avance a un proceso de
cambios real y auténtico”.
-¿No ve ningún cambio entre el presente y el Puntofijismo?
-En los procesos históricos hay elementos que permanecen y elementos
que cambian. La sociedad es muy dinámica, nunca permanece idéntica.
Entre lo que permanece y lo que cambia, más es lo que ha permanecido y
sigue estando allí, que lo que ha cambiado. La economía sigue siendo
rentista. El Estado burocrático sigue estando allí. En la medida en
que el pueblo no participe masivamente, el Estado seguirá siendo
burocrático. Ese Estado burocrático le sirve a la burguesía, a los
factores dominantes tradicionales, pero no al pueblo.
-¿Qué hacer para romper con eso?
-Los sectores avanzados deben reventar el campo de fuerzas, y
decidirse a hacerse presentes, forzar un cambio en el conservatismo
que se ha venido imponiendo y que impide que la sociedad avance. Si
eso no ocurre, terminará perdiéndose esta gran oportunidad de romper
con esa estructura de poder.

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