lunes, 28 de noviembre de 2011

Ixtapa, La Habana y Teherán,escenarios de diálogo


2011-11-23-abpnoticias-Fernando Acosta Riveros-
Las amenazas y la fuerza destructivas del imperio estadounidense han estado siempre presentes. Durante un encuentro sobre Paz y Desarme realizado hace más de 25 años en la bella ciudad de Ixtapa, Ingvar Carlsson, político sueco y su amigo Gabriel García Márquez, escritor colombiano, enamorados ambos de los bellos paisajes guerrerenses en el Pacífico mexicano, recordaban que el presidente estadounidense Harry S. Truman había ordenado lanzar la primera bomba atómica sobre Hiroshima en 1945.

 
En Japón, país víctima del imperio estadounidense, nació Yukika Amano, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Amano ha presentado recientemente un informe polémico sobre la presunta bomba nuclear iraní en “proceso de fabricación”. Desde Viena, en noviembre del presente 2011, se multiplican las amenazas de los representantes gubernamentales de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel contra la República Islámica de Irán.

  Analistas políticos y estudiosos de la historia residentes en La Habana, Cuba, entre ellos Fidel Castro Ruz, comandante de la revolución, han vuelto a llamar al diálogo en torno a la cuestión nuclear para evitar una nueva aventura imperialista en la región del Golfo Pérsico que traería a la humanidad la intensificación de las guerras, más dolor y luto. Las potencias económicas que han participado en intervenciones militares contra Afganistán, la República Árabe de Irak y Libia, cuestionan el programa nuclear iraní. La sed de guerra está presente, una vez más, en los altos círculos de Londres, Tel Aviv y Washington.

  Frente a la Torre Azadi, uno de los símbolos de Teherán, ciudad capital de la República Islámica de Irán, cientos de iraníes reflexionan sobre el derecho que tiene la patria del Imán Jomeini a desarrollar un programa de energía nuclear con fines científicos y pacíficos. Desde el 11 de enero del año 2006 Mahmoud Ahmadineyad, presidente iraní, anunció la intención de conseguir acceso a la tecnología nuclear para aplicarla con fines pacíficos. La mayoría de los iraníes practican el Islam, una religión de paz que ordena la justicia. Por esa razón básica y elemental no desean fabricar ninguna bomba atómica.

  “Con solo dos submarinos atómicos Tridente, de los 25 que planea fabricar el gobierno actual (agosto de 1986) de Estados Unidos, o con una cantidad de los submarinos Typhoon que está construyendo la Unión Soviética, podría intentarse por fin la fantasía de la alfabetización mundial”, expresó Gabriel García Márquez en su discurso ante los jefes de Estado del llamado Grupo de Los Seis que se reunieron en Ixtapa para hablar de la paz. Al concluir la reunión sobre desarme firmaron un documento propuesta de desarme y lo enviaron a Ronald Reagan, presidente estadounidense y a Mijail Gorbachov, conductor de la URSS.

  La razón y la voluntad de vivir, argumentos defendidos hace 25 años en tierras mexicanas, se convirtieron nuevamente en banderas de la delegación cubana en Viena, la semana pasada, cuando Juan Carlos Marsán, embajador de la patria de José Martí, expresó: “Irán ha ejercido el derecho que le brinda el Tratado de No Proliferación de desarrollar la energía con fines pacíficos, y desde el mismo comienzo se ha enfrentado por motivos eminentemente políticos, a la crítica, la condena y las sanciones”. El diplomático preguntó por qué nadie hizo alusión en Viena al poderío nuclear de Israel, que sí constituye una real amenaza para los países de la región.

  Ingvar Carlsson, conciente de que una amenaza nuclear afectaba a todos los países, propuso que los gobiernos se comprometieran a trabajar por la paz, a persuadir a los representantes de movimientos y partidos progresistas en diferentes naciones, incluidas Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel a participar activamente para detener la guerra. En Suecia, la patria de Olof Palme, comunistas, ecologistas y socialistas, se convirtieron en activistas permanentes que exigieron el desarme nuclear fieles a los compromisos acordados en Nueva Delhi, India, en 1985 y en Ixtapa, Guerrero, México, en 1986.

  En contra de la razón, Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel y Ehud Barak, titular de Relaciones Exteriores en Tel Aviv han discutido recientemente planes “secretos” para bombardear instalaciones nucleares de Irán. Los editores del periódico Haaretz, de gran influencia entre los israelíes, aplaudieron al japonés Yukika Amano, director de la OIEA, porque “no se dejó intimidar por las presiones de China, Irán y Rusia, que evitaban la publicación del informe”.

  La OIEA emitió una resolución que pretende aislar a la República Islámica de Irán y legitimar nuevas agresiones contra la nación asiática. Julián Berger, periodista que colabora en el diario británico The Guardian, realizó un análisis de la situación actual y aseguró que en el más reciente informe de la OIEA no encontró nada nuevo, nada que no hubiera sido previamente conocido por las grandes potencias.
 
Irán, el país que Estados Unidos quiere destruir, libro escrito en 2007 por Julio César Martínez, Juma, periodista uruguayo, contiene importantes reflexiones y testimonios de un ciudadano suramericano que vivió en la república islámica, cuna de civilizaciones, donde comprobó varios logros de la revolución y recibió muestras de afecto y amor del pueblo iraní, cuyo principal sueño es vivir en armonía y brindar amistad a todos los pueblos de la tierra.

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