lunes, 28 de noviembre de 2011

En Estambul se discute el derecho como esperanza de los pueblos…


Por Isrrael Sotillo*
Especial para el Nuevo Día de Coro
"... has de saber morir por los hombres. Y además por hombres que quizás nunca viste, y además sin que nadie te obligue a hacerlo, y además sabiendo que la cosa más real y bella es vivir."
                                                                Nazim Hikmet
  
Contar  y expresar la vivencia de siete días y siete noches en la Turquía del poeta Nazim Hikmet, es sentir el indomable espíritu rebelde y luchador de un hombre universal, trashumante, que le tocó vivir largos días de cárcel y exilio por su militancia comunista.
Debo confesar que Estambul, la otrora capital turca, es una ciudad que no deja tiempo para nada, fue una semana entera con sus anocheceres y amaneceres de largas caminadas y observancia permanente. Imposible dejar de ver la Mezquita Azul, la Torre Gálata y el Templo de la Reina Sofía.   
Están vivas en nuestra memoria las imágenes de los cientos de minaretes que se esparcen hacia el cielo de Bizancio, desde donde se elevan cuatro veces al día a través de altoparlantes los cantos de oraciones dedicados a Alá, el Dios trascendente creador del Universo y omnipotente, por los imanes sacerdotes del Islam. Cientos de alminares apuntan hacia el infinito y dándole albergue en sus cimientes a la fe que profesan las más de dieciocho millones de almas que ocupan esa metrópolis de comercio por todas partes. 
Allí teníamos frente a nosotros, ante nuestros ojos, Manuel Vadell, Teresa Aquino, su esposa; y quien suscribe esta crónica,  lo vivido y narrado enLos paisajes humanos por el poeta Kikmet: “El ataúd no cabe en el ascensor… y las escaleras son demasiado estrechas”.
Habíamos llegado a la angostura marina del Bósforo, esa línea acuática, divisoria de los continentes europeo y asiático, como invitados al Segundo Simposio  Internacional de Juristas que discutirían acerca de la lucha de los abogados por los derechos humanos; evento que además, contó con la presencia de la militancia revolucionaria de varios de los pueblos impregnados de la energía del Monte Ararat. La reunión tuvo lugar durante los días 17 y 18 de septiembre del año 11 que va, en la Universidad de las Artes de Estambul, un centro de sabiduría antiquísimo, con gran prestigio en el mundo académico de oriente y occidente.
Un par de días bastaron para desglosar la realidad de nuestros pueblos en testimonios vivos, presentes, de hombres y mujeres formados en la doctrina jurídica revolucionaria, llegados de Palestina, Líbano, Siria, Irak, Grecia, Italia, Alemania, y Venezuela para encontrarnos allí con los juristas turcos y kurdos; así como también con la gente del pueblo, con los militantes de la izquierda turca que con gran amabilidad desplegaron sus atenciones siempre imbuidas de una  prodigiosa frescura como las aguas del Mármara denizi.
A Manuel Vadell le correspondió participar con su verbo directo y alentador en el acalorado debate sobre la Evolución Histórica de los Derechos Humanos y las luchas de los pueblos junto con los abogados turcos  Selçuk Kozağacli, Eşber Yağmurdereli, el Profesor Doctor Taner Timur y la jurista griega Panagiota Masouridou. El viejo abogado de Puerto Cabello y Falcón invitó a los presentes a desechar el pesimismo, al tiempo que animó a los abogados reunidos allí para que alzaran sus voces y defendieran hasta sus últimas consecuencias  el derecho que los asiste como intelectuales sensibles al dolor humano y a darle acompañamiento a todos aquellos hombres y mujeres que desde las cárceles resisten contra la opresión; los exhortó a defender el derecho a la autodeterminación de los pueblos, y a defender los instrumentos jurídicos de las luchas sindicales, políticas y de oposición social.
Vadell, conversó en el marco del evento con Ilich Ramírez Sánchez “Carlos”, quien llamó desde laprisión de La Santé de Parísdonde cumple cadena perpetua por sus acciones revolucionarias a favor de la causa palestina. La llamada versó sobre la reanudación del juicio, la estrategia de los abogados defensores, y la carencia de recursos económicos para costear los gastos del proceso penal; en ella Ramírez Sánchez expresó sus simpatías por la Revolución Bolivariana y dijo que el Presidente Chávez era la única garantía para alcanzar el socialismo en Venezuela.  La conversación fue auditada para que la oyeran todos los asistentes quienes manifestaron su solidaridad con el revolucionario venezolano-palestino.
“Carlos” manifestó, entre otras cosas, que la lucha que él llevaba a cabo ya la había iniciado otro venezolano internacionalista como él, Rafael del Nogales Méndez, quien se había alistado en el ejército turco durante la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el rango de bey turcomano, y quien valientemente dejó para la posteridad en su libro Cuatro años bajo la Media Luna, crudos testimonios acerca del genocidio armenio cometido por el Imperio Otomano. El foro abogó por la libertad de los cinco héroes cubanos y de Simón Trinidad y Sonia, presos del gobierno imperial de Barack Obama
El Simposio reconoció que se viven momentos en que somos testigos ejemplares de las largas noches de oscuridad en que los derechos y las libertades son usados para justificar ocupaciones y matanzas. Con el agravante de que algunos juristas profesionales bajo la sombra del poder y bajo el nombre de la “Guerra Contra el Terrorismo”, se prestan para brindarle a los poderosos del mundo todas las facilidades que se derivan de la propiedad y posesión de los medios de comunicación globales, suministrándole al imperialismo con su acción u omisión la “base jurídica” para que legitime sus invasiones a pueblos pacíficos. Si seguimos permitiendo estos hechos, el ejercicio del derecho pronto va a ser considerado como un vil “asesino a sueldo” del imperialismo.
Se denunció, asimismo, la realidad de las cárceles en que se encuentran los presos políticos del mundo, cómo se han venido convirtiendo sus encierros en verdaderos campos de concentración para que sirvan de escarmiento;  se revelaron testimonios acerca de las “interceptaciones lícitas internacionales”, sobre las listas negras,  la censura y las carnicerías masivas llevadas a cabo contra los militantes revolucionarios.

El Simposio sirvió también para homenajear al  abogado Fuat Erdoğan (el simposio lleva su nombre) asesinado por la policía de Turquía en un café el 28 de Septiembre de 1994, mientras estaba reunido con unos amigos sindicalistas e ingenieros, resultando posteriormente los policías absueltos. El abogado Fuat Erdoğan había empezado su profesión en el año 1991 y pertenecía al Gremio de Abogados de Estambul y Ankara, en vida estuvo trabajado en la Oficina de los Derechos del Pueblo y era miembro activo de la Asociación de Juristas Modernos. En su memoria la palabra subió por los muros de Constantinopolis… “No vengan con nosotros quienes llorando en sus casas arrastran sus lágrimas como una pesada cadena al cuello”. 
Otros temas como “Derechos Civiles y Políticos”, “Experiencias de Luchas”, y “Estado de Emergencia y Derecho”, fueron objeto de arduas discusiones por los asistentes al Congreso. Nosreunimos en Estambul para colectivizar nuestra lucha, para unir nuestras esperanzas y metas, para combatir la política universal que quieren imponernos los poderosos, los que niegan las tradiciones constitucionales y se aprovechan de sus debilidades.
En su responsabilidad de ponente, Isrrael Sotillo compartió la mesa de discusión con el abogado sirio Muhammet Cuma, con los  doctores turcos Taner Timur y Nazan Üstantündağ, y con los abogados Hassan Mahmud y Hasip Kaplan, palestino y turco, respectivamente; y le correspondió disertar acerca del tema de las luchas sociales en Venezuela. Su testimonio le permitió describir con énfasis que el tiempo presente y el futuro inmediato del pueblo de Simón Bolívar, lo ocupará en el afianzamiento de la Revolución Bolivariana, porque tras una década y un poco más de proceso no se han logrado todavía los objetivos. Explicó que urge legislar en Venezuela sobre la relación capital y trabajo; que se hace necesario elevar mediante el debate político los niveles de conciencia de la clase trabajadora para que participe activamente en la construcción de la sociedad socialista. “Incomprensibles son las contrataciones del Estado y de los propios sindicatos de las pólizas de salud enmarcadas en su totalidad bajo las reglas del capitalismo”, destacó el abogado venezolano.        
Un alerta de pueblos se encendió en Estambul para denunciar a los cuatro vientos que desde el Extremo Oriente y Medio Oriente hasta el Cáucaso y América Latina e incluso en la vieja Europa se ejecutan a diario detenciones, interrogatorios, deportaciones, arrestos extraoficiales, torturas y juicos contra las personas que están en el inventario oculto de los amos del planeta.
El Segundo Simposio Internacional de JuristasRevolucionarios, concluyó afirmando que los pueblos en resistencia derrotarán al imperialismo y que las luchas del mañana para los abogados revolucionarios serán autenticas luchas colectivas o no serán victoriosas: “En memoria de todos los abogados que han sacrificado sus vidas por defender a los condenados de la tierra, y tomando la fuerza que nos dan sus ejemplos, ahora más que nunca nos sentimos obligados por la historia a vivir el presente y el futuro abrazados en permanente lucha colectiva”, terminaron afirmando los hombres y mujeres de leyes.

Ya no habrá más caminos, Don Quijote mío, no habrá más caminos. Hay que luchar con los molinos. Aquella tarde del penúltimo domingo de septiembre, partimos de Eminonu en barco para dar un paseo turístico por el Bósforo y llegar hasta el continente asiático y así envolvernos en nuestra humanidad con el fuego y la atmosfera de la esperanza. Sin duda hay que gritárselo a la cara de los hipócritas. Nos arrojarán a tierra. Nos apalearán ferozmente. Pero tú, Don Quijote, paladín invencible de nuestra sed, seguirás ardiendo como una llama  firme dentro de tu coraza de hierro.
*abogado y periodista

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