jueves, 3 de noviembre de 2011

Ellos ríen mientras asesinan tus hermanos, tus líderes y te roban la vida

Javier Monagas Maita (*)
     Tu que no le creíste al Che, a Víctor Jara, a Salvador Allende, a Omar Torrijos, a Ho Chi Ming, a Aly Primera, a Fidel, a los millones y millones de inocentes que murieron en todo el mundo, desde Vietnam hasta México, pasando por Irak  y llegando al Chile de los estudiantes y los mapuches, con sus hermanos aborígenes y a la Libia de Gadafi, con el grito de la denuncia en sus gargantas cercenadas por el dolor y la tortura, concluyendo de momento en la Colombia ocupada y entregada en desmedro de sus hijos pobres, obreros, campesinos, estudiantes, sindicalistas periodistas, y  revolucionarios
     Hoy debes ver la realidad de esos pueblos hermanos que por el solo delito de querer ser libres y por poseer  riquezas naturales, sufren ataques severos con todo tipos de armas: radiactivas,  climáticas, biológicas, químicas, desintegradoras como las bombas de fosforo blanco, para que unos pocos avaros enfermos de posesión material alimenten sus arcas malditas ¿Tu no lo querías creer? ¡Anda, vete a sus propios medios de comunicación! Mira la foto de la buitreza Clinton, dichosa y regocijada de risa, por el magnicidio contra el presidente legitimo de Libia y por el placer de ver 60 mil inocentes niños, mujeres y hombres aplastados por el poder de sus bombas. ¿No recuerdas acaso la foto del premio nobel de la paz de los sepulcros Barack Obama, abrazando y lanzando loas a Gadafi? Búscalo en sus medios de comunicación de aquel momento y luego vente al presente y míralo, gozando morbosamente la muerte de un hombre, después de ser humillado, vejado y torturado, para luego ser ejecutado por órdenes expresas de la casa blanca.
    ¿No crees que se mueren, ahora, ya, en este momento, mil trescientos millones de personas de hambre?  Mira las cifras de las FAO. Allí podrás  constatar el mortal resultado de las políticas capitalistas de la economía de mercado, que por el solo hecho de mantener los precios altos de los alimentos, los bajos sueldos, amen del desempleo premeditado, hace que sea imposible para esa gran masa humana, poder comer, aunque sea una vez al día. Además, prefieren alimentar maquinas, que personas por eso el maíz y otros alimentos se usan para hacer combustible ¿Sabes por que? Por que quieren más riquezas para tener recursos con que hacer guerras, para seguir ganando dinero, para poder satisfacer sus inmorales vicios de drogas y prostitución. ¿Sabes que Éllos dicen que debemos morir las tres cuartas partes de la población del mundo? Para así disponer de mayor cantidad de recursos naturales para sus depravados lujos. ¿Apuesto que tu no sabias que estas incluido en esa lista de futuros exterminados? Si vives en los países catalogados por el capital sionista como de tercer mundo, si eres moreno, negro o blanco pintado, no te salvas.  Ellos asumieron el concepto racial de Hitler, y lo están aplicando, mejor que el mismo Führer. Al punto tal, que el genocidio es global y parece que ya lo aceptamos como algo normal. Hay hasta quienes lo justifican como un derecho anglosajón. No importa si ahora te vendes y les sirves a sus intereses. Llegado tu momento, iras a la guillotina. ¿No te has detenido un ratico en la historia, para ver que siempre son ellos y solo ellos, los que invaden, masacran, despojan, esclavizan, roban y hasta han convertido esa practica en algo cíclico? Somos tan pendejos, que cuando guerrean entre ellos, nos involucramos o, nos dejamos involucrar, como si esa mierda fuera problema nuestro.
     Bill Clinton, George Bush, Richard Nixon, Obama, MacCarty, Kennedy, Monroe y todos   los que han ocupado la presidencia de ese diabólico país, que denominan Estado Unidos de América, por supuesto con la colaboración estrecha de las ratas europeas oligárquicas, han cometido crímenes contra la humanidad, empezando por sus propios indios, contra los negros, contra los emigrantes de color, hasta culminar hoy con el episodio de Libia.  En todos esos crímenes, la carcajada sarcástica es la conclusión  de sus gestos. Ahora dime tú si seguirás diciendo que lo desconoces,  o que es mentira, o que se te engaña. O permitirás que te asesinen también la sensibilidad para que no te duelan todos eso crímenes  ¡Dímelo!
     Nota: felicidades Aly por tus 70, y gracias por seguir existiendo. 
(*) Abogado Bolivariano

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