viernes, 21 de octubre de 2011

Es el momento del Poder Popular Revolucionario


Se aproxima una nueva coyuntura en este proceso gubernamental signado por el discurso revolucionario y la oratoria bolivariana. Una vez más se exhorta desde el alto gobierno, desde las cúpulas del poder, desde la asamblea nacional, desde las gobernaciones, las alcaldías, los consejos municipales, desde las instituciones, a que el pueblo se sume nuevamente a buscar los votos, a patear el barro, a sudar, a invertir su tiempo, esfuerzo y hasta recursos en la consolidación del gobierno chavista. Y sí, como siempre lo vamos a hacer, con convicción, disciplina, sin ningún interés individual, con responsabilidad, con amor  y con espíritu libertario y patrio. Con esperanzas y sueños de honestidad.
Pero esta vez, queremos ver también a los altos funcionarios del gobierno, ministros, presidentes de las corporaciones e instituciones públicas, gobernadores, alcaldes, asambleístas y concejales, jodiendose como nosotros: usando sus propios carros al igual como nosotros jodemos los nuestros, y no pagando a empresas privadas (encima escuálidas) millonarias sumas en alquileres de vehículos; comiendo los mismos “sanduchitos” y el mismo juguito que nosotros, y no yéndose a almorzar escondidos en carísimos restaurantes (irónicamente escuálidos también) a costilla de nosotros el pueblo; usando las mismas franelitas rojas que nosotros y no las camisas de lino manga larga que les hace sentir con privilegios.
Queremos también que esos altos funcionarios a quienes, nosotros el pueblo pobre, le hemos dado la responsabilidad de administrar al Estado, comiencen a dar ejemplo: que se bajen esa grosería de sueldos en comparación con los de los humildes, que dejen de comportarse como a los que combatimos, que dejen de pactar con el enemigo político e ideológico, que vengan al barrio y al pueblo constantemente a ayudar, y no sólo vengan en tiempos de elecciones oliendo a colonias francesas; que dejen la corrupción, el compadrazgo, la flojera y que no se “mojonen” tanto, pues al final podríamos considerarlos traidores.
El pueblo pobre ya no tolera más tanta impunidad, tanta matraca de los funcionarios públicos; del 10, o el 15 o el 30% de comisión por cualquier trámite que la ley establece gratuito. Estamos cansados de ver como altos funcionarios de la GN, de los ministerios, de la Asamblea, cobran comisiones por permitir negocios ilícitos como lo son la minería, los casinos clandestinos, la tala de nuestros bosques, el tráfico de drogas y hasta el secuestro. Estamos obstinados de vivir acosados por los malandros, tanto el del barrio como el de cuello blanco, o rojo, o verde, o azul oscuro, o de caqui.
No podemos guardar silencio ante la cultura apartida de muchos funcionarios que aún tiñe nuestro proceso revolucionario. Creemos en la Unidad Revolucionaria bajo los estandartes de la Moral. Nosotros siempre ponemos los votos y hasta los muertos. Que los electos pongan el buen ejemplo de abnegación y austeridad. ¡Estamos en revolución!
El pueblo pobre tenemos el deber de sumarnos a esta nueva batalla electoral, pero a su vez el de mantener una visión crítica, moral, responsable. Debemos esforzarnos más en la organización popular, en sumar esfuerzos, en la formación ideológica de los jóvenes, en la articulación de colectivos revolucionarios, en la denuncia argumentada, en el accionar disciplinado, en la exigencia necesaria. No podemos repetir lo que hemos y estamos combatiendo de la cultura capitalista y sus antivalores. Debemos ser radicales y firmes para no desperdiciar el momento histórico que nos brinda la oportunidad de tener una Patria bonita como lo soñó Bolívar y Alí.

Con la Derecha proimperialista, ni un centímetro. Contra la corrupción, no más impunidad ni silencio. Al lado del comandante Chávez, Venceremos y Viviremos.

Con el Pueblo Pobre, Todo. Sin el Pueblo Pobre, Nada.
¡Bolívar Vive! ¡La Lucha sigue!
Coordinadora “Simón Bolívar” ¡Presente! en el Polo Patriótico.

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