domingo, 17 de julio de 2011

El Gran Argimiro Gabaldon: ``comandante carache o chimiro``


Por:Bladimir Mendez (Medico) 

Argimiro Enrique de La Santísima Trinidad Gabaldón Márquez, nació en la Hacienda Santocristo, ubicada entre las poblaciones de Biscucuy y Guanare del Estado Portuguesa, el 15 de julio de 1919. Argimiro, junto con María Luisa Martí Pérez, su compañera y esposa;  pilares fundamentales, ejemplo de dignidad, firmeza y amor de sus hijos: Carmen Dolores, Beatriz, Alejandro y Tatiana.
Argimiro, conocido como el Comandante “CARACHE” un intelectual revolucionario, un poeta, un hombre de pensamiento elevado,  líder fundamental del movimiento revolucionario de los años 60. Comandante del Frente Guerrillero “Simón Bolívar”. Un hombre integro, fogoso y valiente como guerrillero, estratega y de un encendido discurso revolucionario. Militante desde muy temprana edad del Partido Comunista, de hecho fue fundador con un grupo de hombres, de la primera célula del Partido en El Tocuyo.
El Comandante Carache  fue además de un luchador social, defensor de los derechos humanos, agricultor, alfabetizador, poeta, artista plástico, profesor de artes plásticas, matemáticas, historia, dirigente campesino y urbano, predicador de ideas, maravilloso padre y excelente esposo.  Un verdadero comandante guerrillero, combatiente muy querido por la gente, de verdad los campesinos querían y admiraban mucho a “Chimiro”, nombre que familiarmente se le daba a Argimiro.  Chimiro sumó su pasión por el periodismo, la novelística, el cuento y la poesía. Entendió que había que conocer la historia de su país para poder actuar sobre ella, y se dedicó a formular preguntas y a encontrar respuestas. Chimiro sumó su pasión por el periodismo, la novelística, el cuento y la poesía. Entendió que había que conocer la historia de su país para poder actuar sobre ella, y se dedicó a formular preguntas y a encontrar respuestas. A la hora de la lucha contra el perezjimenismo, fue el primero en plantear que no se trataba sólo de cambiar al dictador por otro gobernante, sino que había que ir a la raíz de ese acontecer para que los cambios fuesen trascendentes y no formales. Fue entonces cuando comenzó a discutir la tesis de la necesidad de la lucha armada, como respuesta a un gobierno represivo y criminal. La lucha guerrillera para Argimiro, era una forma de la lucha de masas, y sin la gente, sin el pueblo, carecía de sentido. No era un acto improvisado sino una concepción de lucha, de vida y de futuro. Argimiro luchó con las armas en las manos, con conciencia y dignidad contra la opresión. Se granjeó el apoyo y amor de los pobres y oprimidos de nuestra tierra, fue un líder nato querido y respetado.
Un hombre que no nació para ser soldado, ni quería serlo, que era amante de la paz, que estaba convencido que un pueblo unido por el amor a su patria, algún día lograría ser libre, decide junto con otros patriotas, después de muchas discusiones, contradicciones y análisis, que era necesario tomar las armas para defender a su pueblo de las garras del imperio norteamericano y de los gobiernos serviles que tenían a Venezuela hipotecada y que torturaban, desaparecían, violaban, atemorizaban a su gente.
Las circunstancias lo hacen guerrillero y a comienzo de los 60 sube a las montañas, siendo fundador junto con otros camaradas y llega a ser el conductor del Frente Guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), más importante de Venezuela como fue el “Libertador Simón Bolívar”, ubicado en las serranías del entonces Municipio Morán del Estado Lara, hasta el 13 de diciembre de 1964, cuando es víctima de un disparo, según dicen que fue accidental, que le quita la vida a los 45 años de edad.
La consigna que Argimiro consagro: Hacer la Patria Libre o Morir por Venezuela.
Y nos  decía Argimiro Gabaldón: “SOMOS LA VIDA Y LA ALEGRÍA, EN TREMENDA LUCHA, CONTRA LA TRISTEZA Y LA MUERTE” "Mucho deseo tener los conocimientos que se requieren para mejor servir a la revolución, pero por ninguna razón me apartaré ahora de mi pueblo, él ha sido siempre el gran maestro de sus conductores, él me enseñará a servirle"
Argimiro está vivo en la conciencia del pueblo, en el alma de quienes lo amamos y seguimos su huella hasta las últimas consecuencias.
“Su espíritu aparece cada luna llena montado sobre un caballo blanco en las montañas de Lara, así lo afirma la conseja campesina”.

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